POLVO NEVADO - Ana Isabel Espinosa

POLVO NEVADO

Ana Isabel Espinosa

Tal y como van las cosas no es extraño que nieve. Es el cielo que nos llora polvo blanco de ingratitud por nuestras baladronadas.                                                                           Es mágico ver a Bárcenas intentando sacar pecho en los juzgados diciendo que mienten las cuentas al otorgarle tantos millones. También lo es-gloria bendita- vislumbrar a los Bancos evadiendo sus miserias sin poder, con tantas almas de incautos en las faltriqueras atestadas. Los humanos -mientras tanto-apalabramos letanías de febrero, pagamos débitos e intentamos sobrevivir sin que la pena nos ahogue.                                                                    El Carnaval – que ya se huele- lo es todo porque disimula… los muertos de frío, muertos de verdad socialmente en calles y plazas apalancados, estorbando.                              No hay turistas ahora que hace rasca y las colas son atascadero y los fines de mes, meta imposible. Los niños- pobres de ellos- siguen con las cuentas, los mapas y las entradas- y salidas- a un colegio que es congregación de gaviotas huidas de la marea.                       Las calles ya no se visten de colores chillones- ni de regalos , ni de bolas , ni de árboles chinos que marean- , las rebajas casi se han apagado y son los corazones , los lazos rojos y los ositos ciegos , los que llevan el ritmo del tres por cuatro en las estanterías de madera.                                                                                                                                          La vida continúa -a tu pesar -porque te quedaste en esos polvos blancos del recuerdo, de la tristeza y del desencanto de que la gente sea tan pequeña y casi ni se les vea. Los gigantes campaban la Tierra –al menos uno que conociste y amaste más que a nada- pero cayó embestido por un rayo y ahora vagas en soledad perpetua, cabeceando molinos de viento e intentando que no te asole la peste, el miedo, ni la agonía.                       Te sientes extraña y tan común que comes, defecas y lloras , no por ese orden sino en cardinales latinos, carnavaleros y sin ganas de marcar tendencia. Es la herencia del frío que mata a las abejas trabajadas, a las que se fueron de casa enamoradas y a las que ya recorren la senda para no imaginar nada más porque la esperanza duele demasiado . ¡¡Pobre Bárcenas sin dinero, pobres bancos exprimidos por la gente codiciosa, pobres de todos aquellos que nos mintieron con sus fábulas de grandezas, de hijos estudiados y becados,  de pisos de revista de marca.!! Pobres donde los haya. Porque volverán los días palaciegos al castillo de arena donde el sol es infinito en gloria, con gaviotas  graznando envidiosas y empiojadas . Pero nos importará un bledo porque nos calentaremos con sus huesos. No hay quien pare la danza de las sillitas y las sombrillas al abrirse de patas, expectoradas, albergadoras incansables de enormes posaderas, caóticos úteros entubados y algunas criadillas marineras. Son los polvos blancos domesticados, untados en la tostada del desayuno, engañotados y lanceados con hierbabuena. Nadie podrá aplastarnos si miramos fijamente al enemigo, nadie si peleamos como gigantes en la Tierra, aún con polvos blancos cayéndonos de la azotea .

 
   
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