| Crítica de Cine |
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Ángel Martinez |
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Robin Hood (2010)
PAISES: Inglaterra, Estados Unidos
AÑO: 2010 DURACIÓN: 141 min.
DIRECTOR: Ridley Scott
GUION:
Brian Helgeland; basado en un argumento de Brian Helgeland, Ethan Reiff y Cyrus Voris.
INTERPRETES: Russell Crowe (Robin Longstride), Cate Blanchett (lady Marion Loxley), William Hurt (William Marshal), Mark Strong (Sir Godfrey), Oscar Isaac (príncipe Juan), Danny Huston (Ricardo I), Eileen Atkins (Leonor de Aquitania), Max Von Sydow (sir Walter Loxley), Kevin Durand (Little John), Matthew Macfadyen (sheriff de Nottingham)
PRODUCCIÓN: Brian Grazer, Ridley Scott y Russell Crowe
MÚSICA: Marc Streitenfeld FOTOGRAFIA: John Mathieson MONTAJE: Pietro Scalia
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El siempre espectacular Ridley Scott, no decepciona con su apuesta por la revisión del clásico de la literatura medieval inglesa. En esta ocasión el héroe de los británicos bosques, no es un estilizado treintañero como lo fue Errol Flynn, que lucía una sonrisa picarona, con un aire bondadoso y ecuánime.
Para esta cinta se ha optado por otro australiano, Russell Crowe, menos sobrio y limpio que su predecesor Flynn. El bueno de Russell, ha manifestado que Kevin Costner, en la versión que protagonizó en el 91, parecía salido de un videoclip de Bon Jovi (no le falta gracia, ni mala sombra, ni por supuesto, razón).
La historia está bien planteada, e incluso resulta menos repelente que las anteriores versiones, en las que Robin Hood era un noble, un ricacho, un pijo, vamos. El de Ridley Scott, es un valiente guerrero que desencantado con la realeza (igual que hoy en día) abandona el ejército tras la muerte del Rey, heroicamente fallecido en el asalto a un castillo francés.
Por el camino se tropieza con un noble, (Robin Locksley) que regresa de la guerra en Tierra Santa, a Inglaterra, y que es víctima de una emboscada. El responsable de tal osadía es un inglés traidor (los ingleses, nunca fueron, lo que se dice de fiar, hasta ellos lo relatan).
 Agonizante el caballero, hace jurar a Robin que devolverá su espada a su padre, y el bueno de Hood hace lo propio. Se encamina a Sherwood, a devolver la antigualla al padre del Sir británico. El padre del difunto (Max Von Sydow), al recibir a Robin y aprovechando un cierto parecido con su vástago, le propone hacerse pasar por el, para no aparentar debilidad frente al pillaje que les acosa por parte del recién coronado Rey de Inglaterra.
Y ya encarnado en Sir, para no levantar sospecha entre el vecindario, tiene que compartir alcoba, con la desconsolada viuda (Cate Blanchett) mujer de enjuta figura, parece maquillada por Alaska, se da un aire a la joven del agua de (Syamalan), o mas bien a la joven del pantano – por su insalubre color de piel. A la cual acaba beneficiándose -estaba más que cantado-. La argucia del guión, para que la dama del caballero muerto, no sea presentada como un zorrón, es un ataque de originalidad (resulta que la moza, apenas conocía a su marido, lo vio un día y se casaron, luego éste partió en su noble cruzada para jamás volver). Ella aguardó como corresponde a una dama británica, hasta que llegó un mozo bien “plantao”, a hacerse pasar por su marido.
No le falta acción, pero le sobra bobería, tal vez todos esperábamos una película como Gladiator, y se ha quedado muy lejos. En caso de que nominasen a los Oscar, a Russell Crove, no volvería a ganar la estatuilla, a no ser que compitiese con un hispano, claro!!
Àngel Martinez
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