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Señalamos con el dedo a lo profano que esta delante de nosotros, si hoy podemos señalarlo, quien dice que no se puede creer en los milagros. Estamos aquí, podemos hablar, exponer, denunciar, expresar cualquier idea y pensamiento. Atacar a diestro y siniestro con razón o sin razón. Mantener políticas verdes, azules, radiactivas, hasta sabemos quien obra bien y quien obra mal.
Tenemos presente lo presente, incluida una crisis que nadie entiende pero que asumimos, tenemos presente los de enfrente, los de derechas, los de izquierdas. Y nosotros, si nosotros somos Europeos y vamos a votar por que tenemos ese derecho si queremos y si no, no pasa nada.
Podría ser una razón para escribir, el no escribir, no decir nada, crear un espacio individual directo para llegar a lo más íntimo para hacerle ver lo que ya ve y no quiere ver. Lo que le podría decir si quisiese escuchar en vez de quedarse sordo y mudo ante lo que ve.
Podríamos mirar al mañana, pero como esta delante quien lo ve, el otro día escribí en la séptima puerta y una de las frases se perdió en lo que quería decir como ahora:
(Pero me temo que todo lo que tengo que decir estará por detrás de tu necesidad y al morir y al pasar otra vez volverás agredir mi intimidad, sin importarte o sin saber que después tú volverás a ser la parte del problema que dejaste atrás.)
La necesidad, es esa la causa desleal del conocimiento, haber aprendido a saber a entender a comprender lo que las antiguas enseñanzas nos mostraban o desde donde nos las mostraban y apartar lo malo para traer lo peor al no ser causa de nuestra necesidad actual.
El problema de ayer y el problema de mañana va a ser la evasión de la realidad por muy amarga que sea, el alejamiento de principios por muy básicos que sean, la inadaptación a lo que puede ser buscar otra razón por que la que tenemos ya la sabemos y nos da igual por que el mundo es así.
Como veis podría haber evitado escribir sobre lo que ya sabéis o tenéis, por que lo más seguro esto no forma parte de vuestra necesidad y en estos momentos creo que hay otras más importantes en juego….
Si el alma es eterna solo tiene que repetir, pero hay cursos que uno no desea ni recordarlos.
Jesús Pérez Marqués
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