EDITORIAL OCTUBRE 2015

Jesús Pérez Marqués

Jesús Pérez Marqués 

Director cepaec,  revista Primacía

Editorial Octubre 2015

Ayer quería hablar de las fieras, de cómo domar a los Leones, las diferentes formas, sirve hasta hacerles pasar hambre.

También quería explicar el manejo de las marionetas y las diferentes normas, formas y movimientos necesarios para utilizarlas a nuestro antojo, pero lo descarte y me he esperado al ahora para argumentar un razonamiento positivo según se mire y quien lo mire, sobre cómo puedo reflejar un poema trágico de una emigración incontenida.

Desnudos, inconscientes, sin protección alguna sobre el después, venimos al mundo rodeados de los seres queridos que hacen posible gracias al amor aunque solo sea el de la familia y los hijos, adentrarnos en una vida que nos somete al entorno y nos encarcela en las reglas y normas impuestas del momento, que irremediablemente y por los intereses de lo establecido, cambian, perturban y oscurecen nuestros caminos apartándonos de nuestra propia voluntad.

El mundo tenía preparado este momento para todos, o todos inconscientes hemos sido arrastrados en contra de nuestra propia voluntad.

No niego lo fácil que es torcer el hierro con el fuego y hacer el molde a la medida de quien lo calienta y caer en las llamas de los deseos que nos incita el entorno, arriba y abajo posiciones contrapuestas que siempre llegan una detrás de la otra, pero incapaces de saber en los lados que nos va a tocar estar avivamos la llama del fuego con nuestros propios deseos y la mecha que nos brinda el momento y la posición.

En nombre del bien, del entorno, de la naturaleza, de la convivencia, de la propia supervivencia, van naciendo leyes y códigos impuestos según el lugar y todo aquello que irrumpe en su proceder es castigado.

Mil formas distintas de alimentar la llama que ha de llevarnos al fuego y a la perdida de los sentidos que innatos traemos con nosotros al nacer.

Tal vez sea ese el compromiso de la vida, conservar lo que somos dentro de nosotros sin importarnos las corrientes y las perturbaciones ajenas siguiendo nuestro propio camino, en el único destino que podemos encontrar paz, que es el de nuestra propia felicidad y la de nuestro entorno.

Qué hacemos con las buenas palabras. Qué hacemos con los buenos sentimientos. Qué hacemos con las buenas voluntades, si encasilladas en sistemas se pierden en lo ajeno que no van a ninguna parte.

Que podemos hacer si, sin mirar o mirando, no nos dejan ver o hacer lo que nuestra voluntad cree justo. Como vamos a salir si encerrados en el horizonte no nos dejan mirar hacia el lado de lo que creemos como base firme para seguir.

Como saber dónde vamos a estar, o nos van a llevar o vamos inevitablemente a ir, por carecer de los principios básicos de reclamar lo justo por muy efímero que parezca. Agua Fresca, aire puro, voluntad…

La dirección del viento puede ser un poema trágico que refleja la actualidad y la realidad del momento o los espacios donde seguir la verdadera voluntad:

En lo trascendental: la dirección del viento es imparable y no sirve pared                                 que detenga su libertad.

En lo crítico: el viento se puede tornar en huracán y arrasar todo lo que pilla                    a su paso.

En lo poético: (Hojas del árbol caídas juguetes del viento son)

En lo práctico: ojala que el viento juegue a nuestro favor.

Pero así como el aire siempre lleva la misma dirección equivocada o no, el sentido común ha perdido la dirección y es común que unos pocos decidan lo común de muchos.

Jesús Pérez Marqués

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