EDITORIAL DICIEMBRE 2015 JESÚS PÉREZ MARQUÉS

Jesús Pérez Marqués

Jesús Pérez Marqués 

Director cepaec,  revista Primacía

Editorial Diciembre 2015

UNA NAVIDAD CON RUIDO DE PANDERETAS
Divagar la verdad que ya sabemos, es una controversia promovida por mil formas distintas de expresión, por el mero hecho de que todo tiene cabida, desvirtuar las formas para que la propia forma no tenga razón ni sentido de ser, meros espacios que se divulgan con demasiada normalidad donde todo vale y nada tiene sentido y donde los propios sentidos se han contagiado del entorno creando una inestabilidad emocional que nos aleja de nosotros mismos.

La propia realidad aun teniéndola delante nos hace divagar en su autoría, los porqués y los simples movimientos que han acarreado la propia barbarie tiznada hacia direcciones que en definitiva desconocemos en su esencia real.

Pensar que las cosas van en la dirección correcta es un error, cuando vemos algo reflexivo, hermoso, o la mera felicidad, lo dejamos a un lado, algo como singular, normal y no de moda.

El propio entorno viciado por la hipocresía y la falsedad, la desgracia continua y la agresión de las noticias diarias en forma y contenidos, nos aleja de todo signo de paz que cohabite en nuestro espacio y provoca alejarnos para no ser perjudicados por el mismo, la mayoría amamos el bien por propia naturaleza, pero el entorno nos agrede de tal forma que aunque veamos la verdad, la razón y el sentido común en nosotros mismos, preferimos no enfrentarnos a la realidad y a la agresión continua para no ser más perjudicados todavía.

Para todo hay sentido, palabras o formas de entender lo que ya sabemos por propios instintos que provocan que el propio subconsciente mantenga las dudas entre el bien y el mal, entre lo que hacen los demás, vemos en los demás y lo que nosotros debemos hacer.

Un lenguaje simple para un mundo complicado donde la trasformación nos arrastra a direcciones desconocidas y la propia tormenta nos hace divagar de la realidad del futuro.

De donde nace la expresión de un beso sin beso, de un bien sin bien, de un sentimiento sin sentimiento, de una sonrisa sin felicidad ni alegría, lo vemos con tanta frecuencia que se está convirtiendo en tan habitual que los propios medios se convierten en medio, conscientes o inconscientes de la propia dirección.

Y la propia dirección correcta es arrastrada por las continuas turbulencias, que agreden, alejan, o son borradas hasta en los propios sentidos.

No quiero seguir en esta dirección, el propio choque de razón y realidad podría entrar en estado depresivo como respuesta al propio equilibrio, si bien los estados reales que nos alejan apenas les prestamos atención, o si se la prestamos lo mantenemos al otro lado de la realidad donde la realidad nos va quitando la propia naturaleza del ser humano.

Pensamos que el dolor  ajeno está lejos, sin darnos cuenta que poco a poco va invadiendo nuestros sentidos que mermados de tanta filtración nos enreda dentro del ciclo evolutivo para arrástranos a caer y no redimir, a no ver que la verdadera evolución esta en aquello que parte de nosotros,  que ama la vida y quiere vivirla con la propia esencia que la vida nos ha dado.

La navidad es un espacio de amor y reflexión en nuestras vidas, la tenemos delante para arrebatarle las ansias de dolor que han filtrado por nuestras venas y nuestros sentimientos, tan solo nosotros podemos romper la utopía porque con una simple palabra, un gesto, una acción, o un deseo en la dirección correcta le damos forma a la otra realidad que cohabita con nosotros y esa, esa siempre esta pese a todo EL AMOR.
Espacio y tiempo son la salida, los espacios que sepamos, podamos o nos dejen encontrar para estar en paz con nosotros mismos, y el tiempo que inevitablemente como la vida permanece mostrando en su mismo espacio una nueva realidad QUE SIEMPRE Y PESE A TODO PODEMOS ENCONTRAR EN EL AMOR.

Feliz Navidad

Jesús Pérez Marqués

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