DENTRO DE LA RATONERA: REINTERPRETAR Y DESPROGRAMAR POR EVES REVES

Por Eves Reves

Comienzo con un resumen sumarial de las temáticas abordadas en artículos anteriores al objeto de central y clarificar los mensajes y soluciones propuestas. De los siete últimos que componen esta tesis, en los dos primeros orbitaba las reflexionesen cómolas demandasdel pueblo llano, se encauzaron en dirimir las necesidades básicas y perentorias,que una vez obtenidas en cierta medida,terminaron siendo los grilletes con los que el Poder encadenó asus gobernados. En el tercercapítulo,lo expuesto se ajustó a intentar que viésemos cuales son los principios, valores y la naturaleza esencial que subyace inerme dentro de nosotros y que puesta en juego nos habilitará a llevar una vida plena de felicidad; eso sí, si somos capaces de liberarnos saliendo de la ratonera.En el cuarto, en dos partes, centralizamos la atención en ver como el Sistema noscontrola y manipula, con intención y propósito o por ceguera interesada,elaborando y manejandomecanismos que nos inducen a ser autómatas y esclavizados de unmedio sin alma. Con el quinto y el sexto, abro un paréntesis en la línea seguida,para enfocar la atención en mostrar cómo la Historia a lo largo del tiempo va conformando ciclos que tienen su comienzo ysu final, y cómo el momento presente fuerza abrir un nuevo,con la urgentenecesidad de renovarse,para no derivar en mayor degradación y autodestrucción. Actuar en esta dirección precisa de una profunda introspección, cómo la que intento abrir, quecorrija diversos errores, encauce el rumbo a tomar y alumbre paradigmas apropiados.

Abordo ahora dos líneas temáticas en aras a  esta regeneración social y humana que reclamo. La primeraestá relacionadacon el Hombre en sí mismo, connosotros, los protagonistas del juego;contigo, conmigo y los otros a nivel personal y colectivo. En todos,el trabajo es interno y tiene que ver con el cómoy el porqué de lo que somos, tiene que ver con nuestros pensamientos, sentimientosy creencias. Dicho de otro modo, si somosy disponemos de atributos de inmejorable cualidad,por qué ponemos en juego los más nefasto y adversos de nosotros.Qué ocurreen nuestra mente y conciencia para que este proceder sea el común proceder. Ésta es la cuestión que dilucidaremos a continuación. Y la segunda temáticaestará dedicada a dar a conocer y reflexionarsobre las tesis y descubrimientos alcanzados por la Física Cuántica, pues esperar otro siglo más a que sus investigaciones, que avalaa la sabiduría espiritual milenaria, impregnen y calen en la sociedad es jugar con fuego autodestructivo.

Manteniendo la pauta seguida hasta aquí, de lo externo a lo interno, de fuera a dentro, empezamos a repasar cuestiones externasquéinstaladas en nuestra “mente fragmentada”es verosímil quenos condujesen a obrar en la forma que lo hacemos. Sin lugar a duda las creencias y los dogmas son pilares donde se asienta nuestros forma de pensar, de ser y obrar. Podemos afirmartodos,alto y claro, sin ambages de dudas, qué: soy el que soy en respuesta a lo que creo. Vamos a permitirnos, en vista de los derroteros que ennegrece el camino, sopesar esa leche que se nos dio a mamar, por medio de la cultura que nos nutrió.

Planteémonos en primer lugar la existencia o no de un Dios. El Universo, y ahora los Multiverso, en suinmensa y grandiosamanifestación, tanto en el ordenmacro cósmico cómo en el de losmicro cósmico, que son en sí mismo otros Infinitos Universos,están dotados de la más excelsa y altísimaPerfección y del más logrado Orden. Si el Hombre no tuviese“conciencia de Ser y Existir” podríamos muy bien no ver éste Todo al que pertenecemos, podríamos obviarlos como supuestamente lo hace la piedra y el animal que llamamos irracional. Más no es así, y lo que es: es, y no podemos obviarlo ni eludirlo. No podemos, pues hay algo dentro de nosotros, eso que llamamos conciencia que nos distingue, que nos fuerza a pensar, reflexionar, meditar, percibir, intuir y sentir sobre la incógnita de “quien soy yo y el sentido de todo”.

Concluir con que fue el azar y casualidad lo que propició una Creación tan excelsa y sublime es, cuando menos,propio deuna miopía supina. Podremos intentar no planteárnoslo; podremos mal decir, renegar y negar que fuese su Creador ese conceptuadodios que se nos pintódesde la pequeñez e ignoranciade los Hombres, perosabemos que la Humanidad,a pesar de su perverso obrar, es la especie más cualificada de esta creación,al menos terrena, pues se nos concedió el don de la “conciencia”, atributos espirituales y cualidades del más alto grado para desarrollar la vida en la Tierra.

Podemos afirmar rotundosque en toda la Creación la Vida late, cierto que en diverso grado de complejidad, pues incluso en una desus formas más simples, la piedra, hay tal coherencia atómica, que es una forma de vida, todo ello, toda esta Creaciónno puede ser más que la obra de una Conciencia Superior, Gran Mente, Dios o como lo quiera llamar cada uno,dotada de los atributos másElevados y Supremos de Perfección y Amor, pues crear es dar y eso es Amor.

Algunos aceptaran la previsible existencia de un Dios Creador, objetando, no obstante, que el Hombre no estamos capacitados para plantearse el dilema, y que es mejor pasar de ello. Se cae por su peso esta inhibición cuando el Hombre es el único espécimen que ha modificado creativamente el mundo que vemos y dispone de la herramienta distintiva de una Conciencia, capaz de abrirse a percepcionesde la más elevada sintonía con lo Superior. Si esa Conciencia Consciente o esa Gran Mente Superior fue capaz de crear este Todo, la especie Humana, su creación más lograda, suHijo mejor, pues toda lo creado es un hijo, está capacitado para hacer valer su cualidad mejor: su conciencia de ser con “consciencia”.

No voy a centrarme en torno a la creación en sí misma y, si lo haré en la disfunción que supone que siendo el Hombre un ser dotado de Conciencia cómo es posible que tengamos tan difícil el sintonizar con esa Conciencia Superior que nos dio Vida, y cómo,en respuesta a esa desincronización, estamos operando en contra de nuestra condición natural de ser; es como si cualquier animal funcionase en contra de su condición natural, pongo por caso, que un tigre se forzase a vivir en el océano, cuando no está equipado para ello.

La Biblia dice que en el origen la vida del Hombre trascurría feliz en un Paraíso hasta que en un momento dado este Hombre erró “¡¡¿?” y fue expulsado“¡¡¿?” de ese Edén. Podemoshacer una interpretación simplista einfantil de esta historiao podemos hacerla de manera figurada y  arquetípica. De este mito, o tradiciónoral,lo más destacable es el hecho concreto del“cómo y la forma”en se cae en la incoherencias de trasmutar lo que era esa condición natural y afín de Ser Hombre, ese don de vivir en paz, felicidad y armoníaen “cómo y de qué manera” derivamos en elaborar y procesar sentimientos y actitudes contrapuestas a esa naturaleza esencial. El “por qué”, el que fuese la manzana o el limón es lo de menos ahora(esto lo abordaremos más adelante), ahora centrémonosencómo se pudo producir este cambio de paradigmas.

Reafirmando que el Dios que se nos inculco  y forzó creer no nos es comprensibleni asumible a muchas personas, planteo: ¿No parece más previsible y lógico que el Dios que se nos dio amamar desde la tradición y religión es un Dios proyectado por el Hombre desde un estado de conciencia distanciado de su conexión inicial, enajenado y herido por dicha pérdida? ¿No es este Dios un producto fidedigno del Hombre diseñadoa su propia imagen y semejanza?Esta recreación de ladivina,reproduce y da curso legal a un Dios puramente humano,iracundo, vengativo y sancionador, que tristemente puede haber servido de cauce a los paradigmas más funestos.

Desde la ruptura y desconexión, cobravital importancia la interpretación que se haría de tal“caída” pues está será la clave que determinará los patrones de los dogmas y creencias por los que serán regidos y cultivados los pueblos yculturas. Por tanto, sopesemos sino se proyectaron yestablecieron dogma, credos y leyes inquebrantables que aún hoy la sociedad no se atreve a cuestionar y menos a descreer.Estos dictámenesadhirieron, por siglos y milenios, las creencias de Culpa y Pecado,de Enjuiciar y Condenar, de Castigo y Muerte, que son las señas que dan identidadal Hombre tras la caída. También otro paradigma adversose imprimió en la especie, el de Separación tergiversando la Unidad de los Hombres entre sí y con su Conciencia Superior, pregunto¿Tiene viso de coherencia que unDios Grandioso, Insigne Arquitecto y Creador, cuya magna Obra es Amor, sea ese Dios iracundoy sentenciador? ¿No es más verdad verque esa herencia que sele atribuye a Dios el fruto delasmentes dolidas, y ahora fragmentadas, de los Hombre victimas de su propio sentimiento de culpabilidad?

Condenarqué un error desconocido te imprima el sello de Pecador de origen, que la Culpa sojuzgue tu conciencia y que esta sentencia sólo sepurgue con Sacrificio,Dolor y Muerte es algo inconcebible ydigno del juez más encripto y severo que pueda darse. Piensa si no son éstaslas verdaderas ataduras queatenazanal Hombre a los aspectos más negros de su condición humana, haciendo de la vida en la Tierra ese Infierno a que el Hombre se condenó a sí mismo. Si las sentencias hubiesen sido dictadas por Dios, Conciencia Superior o como quieras llamaral Arquitecto, menudas alforjas nos habría dado para tan largo viaje. Que padre, tan sólo humano, de este mundo siniestro, cargaría con semejantes equipajes a sus Hijos. No se ajusta más a Verdad,reincido por la trascendencia de lo que estamos hablando, el diagnosticar que sólo fue este Hombre, avergonzado y atribulado por su error quien,desde el nuevo sentimiento de culpa, se flageló en su expiación con estas duras sentencias.

Aunque puedan parecer inicuasal Hombre de hoy estas sentencias, que tanta reflexión me ocupa,no lo son, son las estructuras que conforma y sostienen el armazón del Sistemaactual.Es hora de salir de paradigmasrecurrentes heredados, de reflexionar con la libertad que antes no hubo, de descreer de inculcaciones perniciosas instaladas en la mente individual y colectiva de la Humanidad. Creencias y dogmas quepenalizaron y dañaronla salud física, psíquica ymental, así como al alma espiritual del Hombre. Abordaremos estas creencias, una a una, cuan los “programas” que son, más adelante, pues esta son los credos que no inducen a la lucha.

En aras al concepto,“Programas”, vamos a hacer un cambio de tercio. Expongo para ello, comolos Robotsson diseñadosa imitación del Hombre. Esta maquinas están dotadas de miembrosque imitan los brazos y piernas humanas,lo que les permite ejecutar funciones análogas a nosotros. Del mismo modo que los humanos disponemos de un cerebro que ordena las acciones que debemosejecutar, esos miembros mecánicos, deestos autómatas disponen de un ordenadordesde donde se envíanlas órdenes, a través de impulsos eléctricos, que darán movilidad a sus miembros para ejecutar lo mandado. Más, para que el ordenador del Robot cumpla su cometidoes necesario, cómo en todo ordenador, que se le inserte los programas queprecisa su sistema operativo para este desarrollar las órdenes queremitiráa sus miembros ejecutar. El Hombre, modelo en que se basa el Robot, necesita del mismo modo de los “programas”. Destacamos con esto que funcionamos en base a “programas”.

Algunos de estos programas con que funcionamos son dictados con cierta conciencia de lo que hacemos,pero la gran mayoría, más del 95%, operan en nuestra mente sin el control ni el poder del Hombre que actúa sobre  sí mismo. La genética heredada, el generacional familiar, las emociones y traumas vivenciados, conjuntamente con las inculcaciones aprendidas y aprehendidas familiares, culturales, religiosas y del medio, entre otras, conforma y reeditan los muchos“programas”subconscientes que maneja la mente, que opera fragmentada e inhibeconectar con la Mente Superior de nuestro Ser. Así esto “programas” instalados, expuesto a lo largo del texto, debieran subsanarse para tener el poder interno propio.

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