BLACK ANGEL POR ÀNGEL MARTÍNEZ

BLACK ANGEL

PAIS:Italia

AÑO: 2002

DURACIÓN:128 Minutos
DIRECTOR:Tinto Brass
GUIÓN:Tinto Brass (Novela: Camillo Boito)
MÚSICA:Ennio Morricone
FOTOGRAFÍA:Massimo Di Venanzo, Daniele Nannuzzi
INTÉRPRETES: Anna Galiena, Gabriel Garko,

Franco Braciaroli, Antonio Salines, Simona Borini, Tinto Brass

 POR ANGEL MARTINEZ

Pocas veces tengo la ocasión de hacer una crítica de cine, de una película erótica, en el sub mundo de mojigatería en el que estamos inmersos, capaces de escandalizarnos en público y desmelenarnos en “petit comité”, ante una película de sensualidad sugerente.

A pesar de tener en España, grandísimos directores y guionistas, que no encuentran financiación para películas de género erótico, y tenemos que conformarnos, con algunas escenas de cama y la muestra de algunos senos, de la actriz de moda del momento, tan artificiales las unas como los otros.

Los productores valientes, son como el lince ibérico, quedan pocos ejemplares y por desgracia, están de capa caída.

Tinto Brass, lleva más de 30 años liderando el cine erótico mundial, es un maestro contemporáneo, capaz de introducirnos de lleno, en un mundo lúdico, donde desatar pasiones viscerales humanas, como animales que somos, racionales, se entiende.

Tachar de obscena su filmografía, es como acusar a las flores de su fragancia y colorido. Los mismos inquisidores que consumen porno ansiosamente, como los cerdos bellotas, han mirado por encima del hombro al genio italiano.

Vivimos en un mundo global, instantáneo e insustancial, que vende moralinas pero no las consume, y directores como Il Tintoretto, (como le llaman los cercanos) nos saca del hastío que supone, el saturado porno convencional. Hemos abandonado la sugerencia por la vía rápida, todo lo queremos para ayer, incluso la comida industrial avanza terreno. Es el error de creer que si breve, dos veces bueno.

Black Angel, se basa en la novela Senso, de Camillo Boito, que ya fue llevada al cine en 1955 por Luchino Visconti. En ésta revisión, la factura ha sido mejor.

En la Alemania nazi, en el ocaso de la segunda guerra mundial, Anna Galiena,
la mujer de un ministro fascista de la Italia de Mussolini, emprende una relación extra matrimonial, con un oficial nazi. Los laberintos de frenesí sexual, por el que navegan los protagonistas, es una apología a la infidelidad, presentando a una mujer madura atractiva, con curvas, como debe ser el prototipo de mujer hermosa, y no víctimas de anorexia, masculinizadas. Una esposa que se siente insatisfecha y atrapada en un matrimonio sin sentido, y busca el consuelo en un joven nazi, como si de una institutriz se tratara, es un proyecto, una vía de escape, eso es lo que nos transmite Tinto Brass.

Tantas veces acusado de machismo en 35mm, cuando en realidad, idolatra a la mujer y reclama su protagonismo e independencia, en una sociedad tatuada por la lacra de la misoginia.

La banda sonora, a cargo de Ennio Morricone, cumple con su papel de película pasional, aunque para mi gusto, es un poco de catálogo. El músico del espagueti western, aquí no ha conseguido su mejor trabajo.

Aunque comparándola con alguna de sus obras como (L´huomo che guarda, y Cosi fan Tutte) se queda algo atrás, y es que en los 70 y 80, todo tenía otro sabor.

No perdáis la ocasión de ver ésta película, por dos motivos. El primero, es que merece la pena, y el segundo, es que cuando muera el genio italiano, todos querremos decir que le admirábamos e idolatrábamos. Pero -shssss… en silencio-

Àngel Martínez