CRIANDO RATAS CRÍTICA POR: ÀNGEL MARTÍNEZ

CRIANDO RATAS

Crítica por: Àngel Martínez

PAIS:ESPAÑA

AÑO:2016

DURACIÓN:82 min
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DIRECTOR:Carlos Salado
GUIÓN:Carlos Salado

MÚSICA:Carlos Salado

El género de barrio, aunque suele cosechar premios, no es nada frecuente encontrarlo en las salas de cine. Carlos Salado, acaba de tirar los dados, espero que le funcione bien. Por desgracia no veía algo realmente callejero, desde que León de Aranoa, estrenase “Barrio”, allá por el 1998. Lo demás, han sido burdos intentos con niños y niñas monas, francamente decepcionante, léase “A dos metros del cielo”.

Por suerte, han hecho la película actores no profesionales, es decir, los mismos quinquis. Será por eso, que el rodaje haya sido toda una odisea, que ha durado más, que la construcción de una pirámide de Egipto. No se ha arrodillado ante los dueños del cine español, se nota, sino le habrían encasquetado a Jesús Castro, con su eterna pose de pitiminí, o a Hugo Silva, y sus notables carencias interpretativas.

Criando Ratas, sabe a José Antonio De la Loma, a “Perros Callejeros” “El Vaquilla”. Y porque no mencionar al gran Eloy de la iglesia “El Pico” “La Estanquera de Vallecas”.
Hubo un intento, que quedó sólo en eso, en un intento “Volando voy” Miguel Albaladejo, que la dirigió como si fuese “Manolito Gafotas”.

Su realización es muy orgánica, en la máxima extensión de la palabra. Cuesta masticar, es dura. De digestión lenta y acaba defecando sobre el extrarradio, que a nadie le interesa no que allí se cueza.

Los suburbios, son la orilla del infierno, donde habitan almas que fueron desterradas antes de nacer. Es prácticamente imposible, salir de un círculo vicioso así. Son mini estados, donde no patrullan nos coches policías, si no es en grupos de 10. Sus personajes, El Cristo, El Cien duros, sólo están a salvo en su barrio, son extranjeros en la gran ciudad. A salvo o camino del fin, pero no pueden renunciar a él. Y es su perdición. Pero cuando estos falten, siempre hay nuevas hornadas, que se reflejan como espejo, en un charco poligonero, con aceite de motor, y olor a gasolina como incienso.

Me ha gustado el retrato actualizado al siglo XXI. En los ochenta y en los noventa, que yo conocí bien, el bacalao se cortaba en casa. Ahora está repartido con rusos, búlgaros, rumanos………. De droga, robos, prostitución y de más droga, y alguna pincelada a las peleas de canes, pero no de mal gusto, se agradece.

De poco importa la nacionalidad, entre la delincuencia no se pide en dni.

Àngel Martínez