EL GRAN WYOMING EN EL INTERMEDIO. UN FILÓSOFO DE MEDIOS.

Sé que hablar después de ver un programa de El Intermedio, la conexión si te ha gustado el programa puede arrastrar consigo sensaciones propensas al favoritismo en la iniciativa de reivindicar aquello que estás de acuerdo, entiendes o crees entender del lenguaje tan peculiar de trasformar la noticia en queja, protesta o denuncia y a la vez dar el trasluz humorístico para no caer en rabia odio o depresión, hacen que millones de espectadores de diferentes tendencias e ideologías sigan su programa asiduamente.

Por supuesto un personaje público con semejante carisma no deja indiferente a nadie y la presión solo es asumible a quienes aun sabiendo la dirección que elijen la mantienen.

Hoy día, el peso de las palabras escritas con el valor y significado de las mismas ha caído en picado y tan apenas unos pocos eruditos se regocijan de los contenidos  serios que mantienen identidades firmes con el rigor y la honestidad de representar sus propias lecturas con el yo personal que las identifican.

Nos hemos acomodado en lecturas e informaciones visuales que nos condiciona la propia vida en la dirección que de alguna forma lo establecido continúo y trasgresor para permanecer  nos impone.

El hecho de un medio visual tan importante como es la tv, con un programa diario, en directo y durante tantos años haya conseguido visualizar las otras lecturas de las palabras y los hechos me hace ver a El Gran Wyoming  en un filósofo de medios.

Alguien que a través de sus hechos, su trayectoria y una vida de lucha constante ha conseguido a través de un medio visual, se reconozca  su capacidad, su inteligencia y su labor, permaneciendo desde los más humildes hasta los más eruditos  pendientes de su siguiente programa.

La verdad es que todos los días no se le pueden dar un diez, pero hay días que lo sobrepasa  y eso me ha pasado estos día, la afinidad de ideas y de formas en las propias interpretaciones de su lecturas tan amplias y enriquecedoras, así como la de sus colaboradores e invitados me hacen recordar aquellos directores de cine que a través de una película han conseguido cambiar lenguajes,  aunque los hayan hecho permanecer ocultos, con la diferencia del reto diario, la sincronización de los cambios y tendencias  de unos tiempos que nos arrastran a direcciones insospechadas, pero con un claro ejemplo que marca el precedente de la filosofía a través  de una tv y su programa El Intermedio.

Jesús Pérez Marqués