Editorial noviembre 2017 Jesús Pérez Marqués

Jesús Pérez Marqués

Jesús Pérez Marqués

Presidente, cepaec SIGLO XXII

Director, revista Primacía 

Editorial Noviembre 2017

 

Cuando la sinrazón y el sentido común están inundando nuestros espacios, en la irremediable continuidad de olvidar otra más y de quien menos se espera, como esperar que se habrán las fronteras de la razón a tanto desequilibrio provocado.

Como podéis ver hasta lo más sólido aparente es arrastrado por la corriente y nada ni nadie se salva en este caos del razonamiento provocado, del equilibrio justificado, de la justicia proporcionada para defender estatus sociales en condiciones partidistas de beneficios comunes a la posición actual del poder que poseemos. (Sin importar la posición)

Todos o la mayoría queremos que esto cambie y algunos entregan su voluntad sin importar el precio del cambio, pero el cambio es ir contra corriente en todo lo que se ha creado dentro de lo sólido, porque lo solido fue creado para permanecer inertes ante la materia y no ante el espíritu.

Ante lo normal, y no lo paranormal de situaciones  irreversibles donde la acción reacción cambia el propio proceso de efecto causa.

Del equilibrio del desequilibrio que prospera de forma no casual y a la vez real para salir o ser arrastrados definitivamente hacia un mar que no tendrá fronteras, ni perjuicios, ni razonamientos aislados en beneficios particulares que no sean los del propio beneficio común, porque lo común aunque parezca extraño es velar por los hombres, por el bienestar, de la sociedad y de la personas sin importar, raza, credo o religión.   Por la, lucha contra lo establecido injusto y convertirlo beneficio real de  todos.

Creo que es difícil estar en una posición y hasta la forma de llegar a ella crea una serie de anomalías que una vez dentro se someten a propios sistemas que es difícil no caer si se quiere mantener esa posición y sobre todo y lo más importante la propia condición humana dentro de la misma posición ha sido la culpable en una mayoría de casos en la propia  ambición personal.

La democracia ha traído un sinfín de libertades, y a la vez un precio que pagar.

Lo malo lo vamos eliminando poco a poco, lo bueno es que poco a poco se va a ir eliminando, pero mientras tanto deberíamos tomar lecturas de todos nuestros errores que en la causa y efecto de lo que provocamos y en la capacidad social y cultural que hemos adquirido nos va a pasar una factura continua detrás de todos nuestros pasos.

Invito a seguir edificándonos dentro de la Democracia y en los beneficios que a través de ella podemos conseguir, pero sin dejar de pensar que el mundo es patrimonio de la humanidad y todos tenemos derecho a un mundo mejor.

Y sobre todo, mantener aquello que ya tenemos y hemos conseguido por encima de todo, nuestra forma de vida, sin dejar de lado todos aquellos que han quedado atrás.

Jesús Pérez Marqués