Pastora Soler, entre ‘La tormenta’ y ‘La calma’

La baladista sevillana reaparece con nuevo disco y debutará en el Gran Teatre del Liceu el próximo 25 de enero

De tanto usarla, la palabra regreso anda devaluada. Se dice constantemente que vuelve tal o cuál cuando en realidad nunca se había ido. Pastora Soler sí lo hizo. En plena gira, durante el mejor momento de una precoz carrera de más de dos décadas ininterrumpidas. Tan abrupta retirada, motivada por episodios de pánico escénico, levantó una polvareda mediática que aún sigue en el aire. Ahora, pasados casi tres años y tras publicar el single de adelanto ‘La tormenta’, llega su nuevo disco: ‘La calma’.

Una reaparición en toda regla. “Al principio llegué pensar que nunca más tendría fuerzas para subir a un escenario”, afirma Pastora Soler. “Estuve mucho tiempo sin cantar, sin ganas de escucharme ni ver nada mío. Es un poco como cuando se termina una relación con alguien de manera dolorosa y no quieres saber nada que te la recuerde. Porque yo sentía la ruptura como definitiva”. Inevitablemente, ‘La calma’ tiene que ver con lo vivido. “Aunque no es un disco triste. Al contrario”. En todo caso, de superación. “Cualquier alusión a todo ello puede interpretarse en otros contextos, y siempre desde el lado más positivo”.

Al mes de dejar de romper con todo me quedé embarazada. Lo viví como una bendición”. Pastora Soler

Entre otras cosas porque en el peor trance, como un ángel que le tendiera la mano, una buena nueva volvería a cambiar las tornas. “Al mes de romper con todo me quedé embarazada. Lo viví como una bendición, pues yo siempre había querido ser madre. Y la primera vez que volví a cantar fue al sentirla. Cuando estaba sola le cantaba a ella, y cuando nació también. A escondidas”. Como cuando Pastora Soler era Pili Sánchez. Todavía sin nombre artístico ni la más mínima ambición. “Me volví a encontrar como de niña, cuando sin que nadie me viera cantaba frente al espejo”.

Curiosamente una de las canciones que más recreaba de chiquilla era ‘Quién maneja mi barca’ de Remedios Amaya. “Pero yo entonces nunca hubiese imaginado que un día iría también a Eurovisión”. Cuesta pensar que ella, cuya desbordante interpretación pasaría a la historia patria del festival, llegaría un día a paralizarse ante el miedo escénico. “Es algo que ni sabía lo que era. Yo como persona igual soy más frágil, pero como artista he sido siempre una jabata en el escenario. Nunca había tenido el más mínimo problema en ese sentido”.

La calma que llegó tras aquella tormenta sería sin embargo de lo más placentero. “Al poder estar tanto con mi gente, algo que en esta profesión es difícil, he sido muy feliz. Además, yo era de las que siempre me preguntaba si podría vivir sin cantar, y me he dado cuenta de que sí. Perfectamente”. Quizás por ello su torrencial voz suena hoy aún más rica en matices. “He aprendido que no tengo que estar todo el tiempo arriba, yéndome a notas imposibles. Y también la vida te hace cantar de otra manera, más con el alma y el corazón”. Pastora Soler

Aunque tanto su profesión como la de su marido le obliguen a estar mucho en Madrid, reside sobre todo en la localidad sevillana que le vio nacer, Coria del Río. “No quiero meterme en un no parar de conciertos como antes. Intentaré hacerlos espaciados”. Ya tiene fecha en Barcelona. Actuará por primera vez en el Liceu, el próximo 25 de enero dentro de la 19º Festival Mil·lenni.

Promete no eludir ninguna de sus facetas artísticas, con prioridad por la que más le caracteriza: la balada. Género al que se entrega como nunca en ‘La calma’ de la mano de autoras como Vanesa Martín (Pastora Soler fue la primera artista que le pidió canciones) o Vega (con una letra inspirada en las habladurías de las redes sociales). O ella misma, que escribe una canción dedicada a su hija, ‘Estrella’.

Redaccion: Primacia. 31/10/ 2017

CompartirShare on FacebookShare on Google+Email this to someoneTweet about this on TwitterPrint this pagePin on PinterestShare on LinkedIn