ASESINATO EN EL ORIENT EXPRESS por Àngel Martinez

ASESINATO EN EL ORIENT EXPRESS

Título original: Murder on the Orient Express

Año: 2017

Duración: 116 min.

País: Estados Unidos

Director:  Kenneth Branagh

Guion:  Michael Green (Novela: Agatha Christie)

Música:  Patrick Doyle

Fotografía: Haris Zambarloukos

Reparto: Kenneth Branagh,  Penélope Cruz,  Willem Dafoe,  Judi Dench,  Johnny Depp, Michelle Pfeiffer,  Daisy Ridley,  Josh Gad,  Derek Jacobi,  Leslie Odom Jr., Lucy Boynton,  Sergei Polunin,  Tom Bateman,  Olivia Colman,  Miranda Raison, Chico Kenzari,  Manuel García-Rulfo

Productora:  Coproducción Estados Unidos-Malta; 20th Century Fox / Scott Free Films / Genre Films / Latina Pictures / The Mark Gordon Company

 CRÍTICA DE CINE POR: ÀNGEL MARTÍNEZ

Siempre que se realiza una versión de una película famosa, estallan los maestros del arte, y normalmente critican el más mínimo resquicio, pareciéndoles cualquier tiempo pasado, mejor. Algunos de esos poderosos gurús del cine, ponían a parir también, no pocas notables producciones que hoy veneran como el cáliz sagrado que no son. Los mismos que en su día restaban talento, al gran Sidney Lumet, ahora endulzan su voz para referirse a él.

Tal vez no sea la mejor película de la saga, que ideara Agatha Christie, pero Kenneth Branagh ya lo sabía. Por eso ha decidido montar una historia, desde la pureza de la imagen, restándole mérito al guión. Los exteriores en los que se sitúa, Asesinato en el Orient Expres, son bucólicos, aunque debieran ser aterradores, para aumentar la tensión frente a un asesinato.

La dirección artística es como la fotográfica, intachable. Los vagones son los del imaginario colectivo, que tanto se han recreado, en torno al libro que escribiera Christie.

La fórmula del hombre orquesta “actor y director” no es de las mías favoritas, porque suelen buscar solamente, alimentar egos de insaciable apetito, y consiguen, por ridículo, ensalzar al protagonista, para empequeñecer al elenco. En esta faceta, el actor -director irlandés también resulta comedido, su conocimiento de la industria del cine, le hacen templar las aguas, en un intento de gustar a todos.

Vayamos ahora con el personaje literario, Monsieur Hércules Poirot. Si en otras adaptaciones, teníamos el cliché de un dandy afeminado, algo inevitable, ya que está escrito por una inglesa, sobre un belga de la alta sociedad, de principios del siglo XX, en la versión del 2017, parece más un exmilitar maniático, algo pomposo, pero con un buen auto control de sus neuras. Enfundado en un tupido abrigo, algo lógico ya que el relato, transcurre en las duras y nevadas montañas, de la antigua Yugoslavia y arropado por su enorme y característico mostacho. Sobre ese bigote, y para cerrar el debate, sólo cabe decir, que hubiera sido más propio, estilizarlo con algo de cera en las puntas, parece el de Kenneth Branagh, el de un cowboy tejano.

El estilismo es algo kitsch en general, pero es una lectura correcta,            los gustos varían de siglo en siglo, y hoy en día incluso de año en año. Un gentleman de 1920, es en la actualidad un hortera pretencioso.

El reparto coral, parece más idea de la distribuidora a la caza del Blockbuster, que del realizador. La taquilla es la taquilla. Es una apuesta sobre seguro. Donde luce el estrellato, como mínimo se amortiza la película, y hace más fácil su comercialización.

Johnny Deep alejado del ambiente bucanero, se mueve como un pez fuera del agua, le falta oxígeno y verdad. Su histrionismo es agotador, ¡¡Que Tim Burton salga en su rescate!!

Penépole Cruz al lado de actores de talla, mengua hasta desaparecer.

De Michelle Pfeiffer, añadir que ha sido una elección magistral, ante la dictadura machista del cine Hollywoodiense, que no perdona que algunas de sus divas cumplan años y que castiga con el ostracismo, a las que con elegancia, envejecen de forma natural, sin inyectarse ponzoñas serpentiles, que desnaturalizan la belleza.

 

Àngel Martinez