Editorial Febrero 2018 – Jesús Pérez Marqués

Jesús Pérez Marqués

Ante el compromiso de hacer una editorial cada mes y como quien dice empezar el año. Siendo las fechas de alguna manera las que van a determinar este inicio del 2018. He buscado encontrarme para con el hoy de ayer o de mañana con un texto de la séptima puerta.

Página 46 LA SÉPTIMA PUERTA - CAPÍTULO III /

Si, la fecha, sobre todo la fecha, el tiempo para unos, cuenta de una manera, y para otros de otra, el tiempo no siempre es igual y me remito al dicho  de siempre, cada uno lo cuenta según le va. Ole y ola, se va, sé que es difícil, he sido yo,  y así ha sido, podría creerse, o pensar, o ponerse en ciénagas de nunca acabar de si seré yo o serás tú, cual puede ser primero, seré yo, o los dos. En la resta de  no dar más, perderemos la oportunidad de estar y ser y en esta ausencia en la que todos incluidos perdemos, me temo que en lo mucho que esperáis oír, los sordos irán a tientas y los ciegos a oídas y palparan los sonidos in pronunciados de sus quejas que no pudieron ver ni oír redimirán sus penas  con la sonrisa impropia de una fiesta forzada en la cual no estaban invitados.

Que drástico, yo quiero pensar que los de acá ya lo sabían, y no es así,  ha sido un pulso, una bravata,  en la cual me atacaba a mi mismo en contra del exterior y el interior, y en los que están a fuera, y en los que estaban lejos y por ahí, y yo quien se,  quien era, y yo que sé, porque razón, esperaba respuestas las que ni os doy.

Teníais razón en parte, lo sabíais, que sería así y que yo esclavo de mi mismo, no podría engañarme. Yo no puedo dejar de ser yo. Yo no puedo fallarme a mí mismo y esa es la gran verdad y teníais razón.

Pero como todo lo nuevo, como todo precede a lo anterior, yo no puedo fallarme a mi mismo pero a ti, sí, sí que te puedo fallar.

No hay nada por lo que pueda negarme, acaso un poco más de presión, acaso el insensato de lanzarse al abismo y detrás de los que se han caído y no vieron a los demás pasar, o tal vez aquellos que estuvieron, cayeron se levantaron, los dejaron andar y como perros mordieron a todos aquellos que se quisieron acercar.

Ladra perro ladra, ya puedes ladrar.

Que esta noche presente en lo que yo acepte, no quito ni pongo ni resto a lo que podría a ver sido y a lo que podrá ser.