GANAR AL VIENTO (Et les Mistrals Gagnants) Àngel Martinez

CRÍTICA DE CINE POR: ÀNGEL MARTÍNEZ

 

GANAR AL VIENTO (Et les Mistrals Gagnants)

Año: 2016

Duración: 79 min.

País: Francia

Directora:  Anne-Dauphine Julliand

Reparto: Imad, Amber, Charles, Camille y Tugdual

 

La periodista Anne-Dauphine Julliand, directora del documental, ha sabido medir la dosis de drama, en una historia conmovedora por su temática. Niños que padecen enfermedades muy graves algunos, cáncer.

Es la historia de: Imad, Amber, Charles, Camille y Tugdual. Enfermos cuyo tratamiento es muy complicado y requiere en algunos casos, su permanencia absoluta en el hospital. Acompañados de los sacrificios de sus padres y familiares. Los padres de Tugdual, tuvieron que abandonar Argelia  y trasladarse a Francia, dejar todo lo que tenían, para salvar la vida de su hijo.

En contra de lo que pudiese parecer, antes de entrar en la sala, donde se ha pre estrenado para nosotros, los críticos de cine, la película no te fuerza al llanto constante, sino que invita a los Gobiernos a reflexionar, sobre la importancia de la investigación médica, y lo imprescindible que resulta una cuantiosa suma en medios para curar o mejorar la vida de sus ciudadanos, sobre todo si hablamos de niños.

La belleza de sus imágenes acompañadas por una banda sonora a cargo de ROB., colaboran con una historia tierna y llena de humanidad.

Hay frases que dicen algunos de esos niños, que son toda una lección y que nos ponen los pelos de punta: Cuando esté muerto, ya no sentiré dolor—Si me muero, que le vamos a hacer? Así son las cosas…

Son niños pequeños, pero a su vez se han visto obligados a madurar a marchas forzadas, y parece que hablen adultos. Pese a la súbita madurez de los niños, no dejan de ser chiquillos, que les encanta estar con sus amigos, jugar, reírse. Vivir.

Con casos como el que plantea, GANAR AL VIENTO, no se pondrían de acuerdo teólogos y filósofos, ni gurús de ninguna índole. Que opinan las religiones de la enfermedad infantil? No es un castigo a pecadores y a apóstatas, ni siquiera están en edad de pecar, no les ha dado tiempo. Tampoco es un mal karma, el supuesto es el mismo.

Mi gratitud al buen gusto, a la directora Anne-Dauphine Julliand, por no querer salpicar/contaminar, con moralinas caducas, ni repertorios eclesiásticos.  Cuando están pasando un mal rato en el hospital, por sus tratamientos, o por las noticias que reciben, sobre el avance de su enfermedad, la empatía es absoluta, es imposible no sentirse embargado por el pesar. Y cuando los ves jugando, las emociones se disparan, ante algo tan cotidiano, como ver a unos chavales corretear y brincar.

Se estrena el 9 de Febrero, la recomiendo, no os dejará indiferentes.

Àngel Martinez