EL JUSTICIERO (Death Wish) CRÍTICA DE CINE POR: ÀNGEL MARTÍNEZ

EL JUSTICIERO  (Death Wish)

Año: 2018

Duración: 107 min.

País: USA

Director:   Eli Roth

Guión:      Joe Carnahan, Wendell Mayes (Novela: Brian Garfield)

Música:    Ludwig Göransson

Fotografía: Rogier Stoffers

Reparto:  Bruce Willis,  Vincent D'Onofrio,  Elisabeth Shue,  Dean Norris,  Kimberly Elise, Beau Knapp,  Mike Epps,  Jack Kesy,  Ronnie Gene Blevins,  Ian Matthews, Melantha Blackthorne,  Nathaly Thibault,  Alex Zelenka,  Sway,  Dawn Ford

 CRÍTICA DE CINE POR: ÀNGEL MARTÍNEZ

Bruce Willis, ha tenido que desaprender su rol más conocido, el hombre expeditivo y ducho en el manejo de armas. Aquí, igual que sucedía en EL JUSTICIERO DE LA CIUDAD (Charles Bronson), es un cirujano, que sufre una circunstancia adversa, su mujer es asesinada y a su hija, la agreden con extrema crueldad.  Entonces se decide a tomar la venganza por su propia mano.

Se pone una sudadera con capucha y va en busca de problemas, lejos de la acogedora parte de la ciudad donde vive (este remake se desarrolla en Chicago, no en Nueva York).

 

 

Paul Kersey (Bruce Willis), desvela con cierta ironía, la facilidad que tiene el ciudadano medio  para comprar y usar armas de fuego, a pesar de ser un recién llegado a la violencia urbana. Usa metáforas de género para abordar debates nacionales reales, con la ARN “Asociacion Nacional del Rifle” pisándole los talones.   Algo ha ido muy mal en Hollywood cuando uno anhela la película original, la de  Charles Bronson, llenando un calcetín con monedas, repartiendo leches a diestro y siniestro.

El realizador Eli Roth, (Hostel) no acaba de casarse con el guion, a cargo de Joe Carnahan, quien se ha ido curtiendo en este mundillo global, a base de ensayos y aciertos (Ases Calientes, El Equipo A). Sin duda tiene ritmo, pero no siempre el adecuado, a ratos resulta engorrosa.

Las mentiras comienzan antes de que los espectadores entren en el cine. Aunque la matanza, no tiene nada que ver con la autodefensa y todo tiene que ver con la violencia, que asfixia a nuestra era. En sí, es  una provocación,  "¿Hasta dónde llegarías para proteger a tu familia              ¿No acecharías en las calles disparando matones?

Desde Hollywood saben vender el pan, cuando aún está en el horno a medio cocer. Sus maravillosos thrillers, promocionan tan bien su producto, que a veces esa baza, juega en su contra. Cuando el espectador, soberano ante todo, se hace unas previsiones, desea colmarlas, y EL JUSTICIERO  (Death Wish), tal vez sea algo menos de lo esperado, pero no es una mala película.

 

Àngel Martinez