El Barrio Portada Revista Primacía nº 134

 

El Barrio- Un mito en vida

Un genio escondido bajo un sombrero Jose Luis Figuereo Franco, alma mater de El Barrio, ha vuelto con mas fuerza que nunca con “Costuras del alma”

El Barrio, la gran estrella silenciosa de la música española, la que más veces ha llenado el antiguo Palacio de Deportes de Madrid sin gran aparato mediático, ha regresado con el disco “Las costuras del alma”, en el que se caracteriza como un viejo sastre del corazón que reparte consejos a su yo presente.

“Las costuras del alma” grabado en su nuevo estudio en Cádiz, es el disco en el que se caracteriza como un viejo sastre del corazón que reparte consejos a su yo presente.”Si yo le pudiese hablar a mi yo de hace 20 años, le diría que nunca tirara la toalla y que hiciera exactamente lo mismo que ha hecho: no engañar, cantar con el alma y destrozarse la garganta ahí arriba”. “Son canciones de desamor puro y duro. Pero no es un disco fatalista. Porque casi todas las heridas del alma se pueden conocer. Digo casi porque para una pérdida no hay hilo ni puntada que pueda devolverte a una persona que se ha ido al más allá”, explica el artista. , para hacer las canciones los 13 temas que contiene, el cantautor se ha metido en la piel de un viejo sastre de corazones, capaz de cocer una ristra de sentimientos rotos. Como primer anticipo del álbum, el viernes 8 de septiembre 2017 está disponible el single de presentación, ‘Las costuras del alma‘.

Así ha descrito el artista este regreso: “Llegó el día tan ansiado por todos. Hoy empieza mi andadura por este trabajo tan esperado por mí, estaba deseando compartirlo con todos vosotros, puesto que cada puntada que di con el hilo de mi silencio y cada costura que terminé estaba hecha con mi mayor ilusión. Este tema, en el cual el desamor hace de maestro al amor, le enseña qué camino coger para no terminar como termina cualquier fracaso. Espero que os guste el primer single de esta obra, que tan contento e ilusionado me tiene.” Así ha descrito el artista este regreso:

“Ya llega mi música, espero que os guste de corazón, es un tema hecho desde las entrañas que puede tener un………….. Y hasta aquí puedo decir, jeje.”La imagen con la que se promueve este trabajo muestra a un ‘Selu’ con su infaltable sombrero y un rostro y unas manos muy envejecidas. Una fotografía que llama a la nostalgia y a la emoción, dos baluartes de las letras del compositor que siempre ha intentado escuchar su latido, incluso, cuando éste le recomienda parar. Y siempre volver. Al verse así, tuvo una sensación extraña.

“Es como echarle un pulso a la vida. Es como decirle: ‘antes de que tú me pongas así, me voy a poner yo.’ Pero lo primero que se me pasó por la mente fue enseñarle la foto a mi madre. Ella tiene ya más de 70 años y se puso muy contenta. Me dijo: ‘te he visto de niño, de adolescente, de adulto y ahora de viejo’”, cuenta vestido de negro de pies a cabeza, en su primer día de promoción. El hombre que atesora 20 sombreros (“uno por cada gira”) y le cuesta cada día más encontrar momentos de soledad para crear, sostiene que todo en su carrera es auténtico y nada prefabricado. “Te lo digo ahora y te lo diría con la mano en la biblia. Es así desde el principio hasta hoy. Bueno, al comienzo surgió lo de que me pusiera un gorro.

Eso lo decidió mi antigua casa de discos. Pero hoy en día me alegro, porque gracias a eso, me lo quito y casi no me conocen. Pero todo lo demás: lo que escribo, lo que digo en el escenario. Todo es auténtico. Todo está hecho con el corazón.” Así hace sus canciones y también pensando en sus seguidores. “Mi público me ha enseñado a ser cada vez más explícito en las letras de mis canciones, a ocuparme cada vez más de temas sociales y a hablar en un idioma que entienda y en el que se vea reflejado todo el mundo.”

En las trece canciones que componen el LP se reconoce el estilo inconfundible que ha caracterizado siempre la música del gaditano, esto es, con influencias de músicos de diferentes estilos utilizando la lírica para narrar temas de actualidad y de la vida cotidiana.

La publicación de este disco llegaba dos años después de «Hijos del Levante» —galardonado con 3 discos de platino— y «Esencia», un ambicioso proyecto grabado en directo en el Teatro Real de Madrid en el que estuvo acompañado por un coro góspel y en el que ofreció una puesta en escena muy llamativa.

De este modo, El Barrio se embarcaba en 2018 en una nueva gira que prometía convertirse una vez más en uno de los mejores directos del año, augurio que se ha visto más que refrendado con numerosísimos sold outs y decenas de miles de entradas vendidas. El Barrio viajará acompañado de su inseparable borsalino para mostrar su estilo personal en Granada (24/11), Málaga (1/12), Madrid (6/12) y Barcelona (8/12), donde dará por concluida la gira. A lo mejor es entonces el epílogo de esta gira, aunque otras están por venir. Así podrá seguir siendo ese mito en vida;un ‘orgullo barriero’ que forma parte de nuestra historia reciente.

El longevo proyecto de ‘El Selu’, le pese a quien le pese, es el mayor fenómeno de masas nacional. Ningún artista español es capaz de reunir una y otra vez a miles de personas en torno a sus giras; pero es que precisamente basta con ir a uno solo de sus recitales para entender por qué. No se trata simplemente de su música o de su fuerza en el escenario; o que sus producciones, año tras año, alcancen cotas poco habituales en la música patria. El Barrio va mucho más allá. Es una pasión que sus fans viven incluso con cierta liturgia en torno él, y que encabezan esos sombreros que democratizan a la audiencia, pese al interés de más de uno en calificarlo como un fenómeno ‘menor’.

El Barrio es Andalucía, sí; pero también es España, es una representación de nuestra alegría; de nuestra forma de tomarnos las cosas. Solo así se entiende que sea capaz de llenar durante dos días seguidos el Carpena (15.000 personas); el día anterior en Granada;o el doble ‘sold out’ de hace unas semanas en Sevilla. En Madrid, sin ir más lejos, mantiene el récord de días consecutivos actuando en el Palacio de los Deportes, lo que demuestra que esto, por encima de todo, es lo que los españoles prefieren escuchar en sus casas y encima de un escenario.

 

El ‘Selu’ no se equivoca, porque pese a su sonada timidez (apenas concede entrevistas o va a actos públicos), su sola presencia en el escenario –anoche con una americana violeta– es suficiente para hacer estallar de júbilo a miles personas que llenan los recintos.

Por si esto, de por sí, no fuera poco, la producción de esta gira de ‘Las costuras del alma’ lleva consigo una producción espectacular, y que en el caso de Málaga fue fielmente reproducida a los recitales de otras ciudades. Es cierto que hace ya varias giras que El Barrio trae consigo un buen plantel de músicos, pero todo aquel que haya estado en muchos de esos tours debe ser consciente de que ahora los aprovecha más que nunca. La mejor muestra de ello es ese inicio eléctrico en el que su banda fusiona las influencias flamencas con un trasfondo rockero que eleva al misticismo su llegada y puesta en escena.

Tarda varios minutos en entrar al escenario, pero eso es lo de menos. El cénit de esta intro está perfectamente sincronizado para que el ‘Selu’ emerja como una especie de semidiós de la música. A partir de ahí, todo son olas y ‘vivas’ al gaditano, que entonces se sumerge en un ‘setlist’ que es el que todos están esperando. Porque la realidad es que da igual que acabe de sacar un disco o lleve ya un año girando con él. Sus fans se saben todos y cada uno de sus giros en las letras, así como los arreglos musicales que corean sin necesidad de que su protagonista se lo pida. El tema de ‘Playa de la luneta’ o el homónimo a la gira y el disco, ‘Las costuras del alma’, eran un ejemplo de ello. Una vez que se publican, sus temas pasan a formar parte del imaginario ‘barriero’ que cada disco se amplía irremediablemente. Por eso, cuando interpreta ese ‘medley’ que suma éxitos como ‘Ángel malherido’, ‘Mal de amores’ o ‘Nos fuimos pa Madrid’, el éxtasis de los miles de sombreros se hace carne.

A lo mejor es entonces el epílogo de esta gira, aunque otras están por venir. Así podrá seguir siendo ese mito en vida;un ‘orgullo barriero’ que forma parte de nuestra historia reciente.

Otro ejemplo evidente del éxito cosechado por Selu y su banda a lo largo de estos 22 años de carrera se puede encontrar en la próxima cita en la capital del país: será la vigésima vez que el autor de «Ángel malherido» visite el WiZink Center, una cifra que le hace ostentar el honor de ser el artista, tanto nacional como internacional, que más veces ha llenado este recinto con capacidad para 16.000 personas. Sin duda, una de las citas más esperadas del año.

La gira nacional de El Barrio, ´Las costuras del alma´, comenzó en enero y les ha llevado por todos los rincones del país. Fue un concierto en el que predominaron los temas del último álbum -Las costuras del alma´, que se lanzó el pasado año y es doble disco de platino.

Hace justo un año veía la luz «Las costuras del alma», su esperado nuevo álbum de estudio. Este disco, compuesto íntegramente por temas inéditos, exhibe una vez más sus dotes de compositor y poeta del pueblo.”Si yo le pudiese hablar a mi yo de hace 20 años, le diría que nunca tirara la toalla y que hiciera exactamente lo mismo que ha hecho: no engañar, cantar con el alma y destrozarse la garganta ahí arriba”, ha dicho a Efe el músico que arrancó su carrera como guitarrista, “como me gustaría acabarla”, añade.Solo en aquel tránsito de las cuerdas a la voz, reconoce después, le entraron las dudas sobre su valía. “Nunca he perdido la ilusión, pero los dos primeros discos no funcionaron muy bien y pensé que igual debía hacer otra cosa que no fuese arte”, afirma.

Muy atrás en el tiempo quedan ya aquellos “Yo sueno flamenco” (1996) y “Mi secreto” (1998), sobre todo cuando estrene su décimo quinto disco, “Las costuras del alma” (Concert Music), el duodécimo de estudio tras “Hijo del Levante” (2014).Frente a ese álbum, caracterizado por un mayor contenido social, su nuevo trabajo “es desamor puro y duro”, pero José Luis Figuereo (Cádiz, 1970) se presenta como el sastre capaz de enmendar los jirones del corazón.

“Todas las heridas del alma se pueden coser, todas menos la pérdida, porque no hay hilo ni puntada que puedan traer a otra persona del más allá”, apuesta convencido.En el tema que le da título al disco, y que se lanzó como sencillo de anticipo, proclama: “Yo no me enamoro más, yo me enamoré una vez”.

“Eso solo existe en la ficción. De hecho, ahí me contradigo a mí mismo, porque pienso que el danzar de las mariposas en el estómago debe sentirse siempre para no pasar a la monotonía. Enamorarse es bueno”, considera.

Después de tres “tours” encadenados (a “Hijo de Levante” le siguieron otro por el disco en directo “Esencia” (2015) y su “Tour 20” tras dos décadas en la música), con “Las costuras del alma” regresa “cargado de ilusiones”.La prueba más palpable, quizás, es que lo hace cantando por “Cai”, algo que no hacía desde unos cuantos discos, porque es de la opinión de que a la inspiración “no hay que empujarla”.”En mi caso sonaría ficticio. Para escribir lo que yo escribo, el cuerpo tiene que entrar en un estado de lucidez muy raro, muy crítico”, apunta quien suele alumbrar melodía y versos a la par.

Como al principio de cada ciclo discográfico, estrena sombrero negro tras el que ocultar a José Luis Figuereo para sacar a El Barrio por las plazas de España y protagonizar otra gira de vértigo.”La primera vez que me subí a aquel escenario, el suelo temblaba. Le pregunté a un regidor que si pasaba el metro por allí y me dijo que no, que eso era porque estaba yo allí”, rememora convencido de que su público, al que estará “eternamente agradecido”, es “el mejor y el más fiel”.

José Luis Figuereo Franco nace en el barrio más flamenco de Cádiz; el típico barrio de Santa María en junio de 1970 en una Casa de vecinos de la calle Botica número 29.Creció bajo la tutela de la peña flamenca La Perla de Cai, empieza a hacer sus Pinitos con nueve años al son de una guitarra sin acordes.

Con 14 años coge su guitarra y su maleta y se va al mundo de los tablaos de Córdoba y Madrid –tirando y pasando estreches- Acompañando a cantaores como Juana la del Revuelo y ya con 18 años a figuras del baile como Antonio Canales y Sara Varas en la Venta del Gato.“Las penas de los tablaos son las que te cultivan para expresarte como artista” (El barrio)

Cansado de ser guitarrista y animado por su primo Diego Magallanes manda una maqueta a la casa discográfica sevillana “Senador”. Dice él que cuando le llaman le entra un ataque de pánico y decide ponerse a trabajar como un hombre. Empieza un cursillo como soldador en los astilleros que abandona cuando se da cuenta que lo suyo es ser artista. Se rebautiza como EL BARRIO –nombre acortado de su lugar de origen y emprende una carrera donde se dan la mano el flamenco, la creación personal y el rock andaluz teniendo como fuentes de inspiración grupos andaluces como Triana, Medina Azahara y Alameda, a flamencos como Manolo Caracol y sobre todo siente una gran admiración por el maestro Paco de Lucia.

El Barrio es un artista vanguardista e innovador. Su voz tiene un eco profundo y distinto siendo un virtuoso de la garganta de la que conoce todos sus secretos. Está considerado un poeta urbano del siglo XXI por sus seguidores que llenan cada uno de sus conciertos.

Sus composiciones tienen sabor andaluz y gaditano y nos hablan del amor, del desamor, del barrio que lo vio nacer y de cosas cotidianas con las que te sentirás identificado. El Barrio bebe de lo antiguo y suena moderno.

“Mi música suena flamenco porque yo soy flamenco” (El Barrio)El Barrio es, para quien lo quiera escuchar, un apóstol del Nuevo Flamenco. Su buena nueva consiste en beber de lo antiguo y sonar moderno. Y el Barrio suena flamenco desde el primer día. El oyente entenderá a los elegidos de las artes que de tarde en tarde se vienen al mundo a compartir generosamente su sabiduría. Y es que estamos ante uno de los artistas más completos de la Andalucía del nuevo milenio. José Luis Figuereo no es solo un intérprete de canciones, un compositor, un poeta o un cantautor a la vieja usanza. Puede destacar, y destaca, en cada una de esas facetas pero se hace más grande en el equilibrio con el que ha conseguido desarrollar todas ellas al unísono.

Cádiz es, hoy por hoy, la mayor cantera de talento musical de España. Es evidente que lo que allí se hace se parece entre sí y, a la vez, tiene una personalidad diferente de lo que se hace fuera. El influjo del mar, la luz, el levante, el vino, la sierra, y sobre todo, su transcendencia en la historia del flamenco han convertido su música en la fuente del deseo.

El Flamenco ha cambiado mucho. Las voces ya no saben a sangre cuando entonan. El cante del hambre, los señoríos, el café del cantante, la dictadura, la Andalucía explotada y la emigración ha entrado en el siglo XXI como una gran cultura con millones de discos vendidos, ropa de moda, estudios universitarios y el mundo entero preguntándose qué haríamos después de Camarón.

En medio de este dilema nace El Barrio, José Luis Figuereo es pieza fundamental de una revolución emprendida por una generación de jóvenes que reivindican la tradición musical andaluza desde la libertad de creación y la ansiedad por aprender de otras culturas, es decir, desde la fusión la propuesta es vanguardismo y tradición. Como precedente de esta revolución esta la guitarra de Paco de Lucía. Como el de Algeciras, El Barrio también empezó como guitarra pero, como Camarón en las grandes ocasiones, no la soltó para cantar.

Como poeta, es una especie de “sabina” del flamenco. Aunque no cuenta historias concretas, es fácil verse reflejado en una de sus letras. Todo seguidor de El Barrio tiene una canción que parece que está escrita para él. Sus contenidos definen un flamenco más urbano y menos rural, describe conceptos frente a situaciones y priman los sentimientos, no el sentimentalismo. Su lenguaje es formal, lírico pero moderno, cargado de expresiones populares, juveniles y del caló cuando es necesario.

Como intérprete, su voz tiene un eco profundo y distinto, memoria de las grandes figuras del cante. Sus tonos, remates y requiebros vocales son un prodigio de melodía y afinación que tienen tanta personalidad como los de la Perla, Cái y Camarón. El Barrio navega por su música con la técnica de un virtuoso de la garganta, de la que conoce todos los secretos.

Como músico, sus composiciones tienen identidad andaluza-gaditana. Su música es del sur y ofrece las mejores influencias del flamenco y del cante andaluz. El Barrio es dueño de la herencia del compás de su barrio de Santa María. Maneja las claves, los tercios originales del cante, los domina en el espacio y en el tiempo, los sostiene a su antojo, los acorta a contratiempo y los pinta en el aire hasta hacer que los pies de audiencia se muevan solitos.

Su poesía recuerda a la generación del 98, desde el Alberti más surrealista, al Lorca más gitano, pasando por el Miguel Hernández más apasionado. El amor es el eje y motor de su vida, el desamor como tortura y sentimiento trágico, la muerte, el destino, la música, la cultura y las tradiciones de su tierra son los temas centrales de las canciones de El Barrio.

José Luis Figuereo siente admiración por los versos populares de las coplas y el romancero andaluz, y mientras busca nuevas formulas poéticas desde la principal de la metáfora, habla del amor como el mayor enamorado y del desamor como el hombre más herido de todos los tiempos.

Poeta urbano del siglo XXI para sus seguidores, José Luis Figuereo, Selu, El Barrio, que siempre sale a escena con un sombrero negro, ha sabido conectar con un público joven al que le gusta el flamenco.

Nacido en el gaditano barrio de Santa María, el artista cuenta con una dilatada y aclamada carrera desde que comenzara su andadura en 1996 con «Yo sueno flamenco», su primer disco. Desde entonces, todos sus trabajos se han posicionado en lo más alto de las listas de ventas. Muestra de ello es que sus 14 discos editados en el mercado acumulan más de 3 millones de copias vendidas.

Redaccion:Camelia Ana Ionita.