Editorial Febrero 2019, Jesús Pérez Marqués

Jesús Pérez Marqués

 

Escribir sobre las pelotas que votan siendo pelotas,  de renglones torcidos me llevan a la dirección donde ayer los lectores estaban fuera y no dentro, donde los hechos quedan fuera y no dentro, y donde la realidad sigue estando fuera y no dentro…?

Sometido a la proyección que de alguna manera precede a la mayoría simple  del los pactos de unos pocos que viene cada día en las aportaciones, sociales en redes que desatan preludios, anticipos  y las normas de conducir que cada vez imponen con nuevas leyes que debemos acatar como buenos ciudadanos.

Yo me pregunto, si las normas reales de conducta pacifico soñadoras de un mundo mejor fueran impuestas por los políticos, conduciríamos mejor.

Presiento que cuando escribo de la actualidad es un lió que tengo que asumir y cuando todos van utilizando el medio porque creen que lo tienen localizado a fuerza de radares, coger la dirección equivocada y en los caminos y las decisiones que tenemos delante cada nuevo día, usar diferentes caminos para ir al mismo lugar, o cambiar de dirección  aunque vayamos al lugar deseado, la mera especulación mueven,  arañan, extorsionan y cambian las insulsas conductas, acción, notificación,  prevaricación,  por ser descubiertos, al son de los tiempos en lo ajeno y en lo propio, bienaventurados los sabios pues ellos sabrán hacer justicia cuando en frente del espejo tengan que decidir la vara de medir de los mediados y los mediadores.

Los diez mandamientos, los siete pecados capitales, los ayuntamientos, suelo rural, rustico, protegido, necesidad, ley  impuesto, norma, cohecho o desecho para continuar restando a la necesidad.

El camino está en la proyección de las formas que se han de crear a fuerza de razones  que no tienen sentido, ni la fuerza de los sentidos que marcaran las nuevas iniciativas.

Un país  viciado en cualquier estamento, en cualquier posición y con el propósito de confundir, mientras vota la pelota en el tejado ajeno, dentro, fuera, en alguna parte las partes rotas de la razón se tiene que unir.

No permanecer demasiado tiempo en un espacio, no dejar los espacios para los silencios, no dejar lo silencios para los hallazgos, no dejar pasar, pasar, pasar la vida encasillado en nada que los demás anidan.

Soltar, salir, fuerza del don, ansiado poder, sin ser nada más que pura materia, forma de las formas y parte de una parte que ha decidido el yo y he involucrado aquellos que están conmigo, mientras el culo de la sartén está caliente.

Es fácil desde aquí ser uno más y hablar, hablar y hablar, son las mentiras de la realidad donde caemos para permanecer.

Como todo hasta ahora forma parte de reglas creadas para jugar los mismos y después que haremos con el después cuando las reglas sean fin y principio.

Estado  híbrido para llegar y dar aquellos que estén contados dentro del fruto prometido y la verdad en corrimientos de razón que solo llega desde el propio lenguaje de sí mismo con el lenguaje universal de todos los tiempos, alma, espíritu, palabra, verbo, amor, esperanza, y un poco de los que nos va a llegar…,  mantener el equilibrio puro,  andar en el camino que nos han dejado sin fronteras  compartidas con los que están y se han ido.

Mañana es solo un día, mañana, son solo unas horas, mañana puede ser hoy y a la vez ser todo diferente a lo que siempre has tenido presente.

Por desgracia el hoy del ayer se olvida y el de mañana también y solo queda el espacio que viene y va en el recorrido de cada presente.

(Vivo de la renta de escritos pasado que se convierten en futuro.)

Jesús Pérez Marqués