ULTIMA ENTREGA DE NASSCCIO DE ZORRILLÁN Y LA ESFERA BLANCA por Ray Niebla

ULTIMA ENTREGA DE NASSCCIO DE ZORRILLÁN Y LA ESFERA BLANCA

por: Ray Niebla

Entró. Era todo oscuridad y le dio un poco miedo, pero el miedo, según decía Andrógenes, es un estado normal del ser humano que sirve para protegerse, y que lo único que hay que hacer es vencerlo, y eso hizo.

Fue al Deambulatorio y de nuevo allí estaba la grieta que tanto le atraía; pero estaba muy alta, y no podría atisbar nada de ella. Buscó por toda la iglesia, pero como estaba tan oscura apenas podía ver  qué buscaba, de manera que entró en una de las capillitas anexas, la de San Bartolomé, y allí vio una escalera de grandes dimensiones. Su mente se aceleró y su emoción hizo que el corazón le latiera a mil por hora. Ahora sí tenía una forma de ver qué había en la grieta y por qué no se había dado cuenta nadie de ella.

La maldita escalera pesaba como un demonio, pero unas veces la arrastró y otras veces la colgó de su hombro hasta que llego a la parte trasera del altar.

Subió, despacio, tranquilo como sabiendo lo que iba a encontrar. Allí estaría, estaba seguro, la forma de entrar en la estancia donde hallaría el tesoro de los Templarios.

Llegó a la grieta, se asomó por ella y lo primero que vio fue una luz amplia, generosa, una luz azul de largos destello rojos y blancos. Parecía como si hubiera una fiesta, o un carnaval o algo así dentro de aquella grieta. Se quedó un poco frustrado pues no veía tesoros por ningún sitio, pero cuando atisbó bien y sus ojos se acostumbraron a las luces que destellaban, se quedó mudo, absorto, pleno de asombro y admiración: allí había todo un mundo de fantasía que no había visto en ningún sitio, pero lo mejor de todo es que la grieta se abrió como por arte de magia y los allí asistentes, gentes de todo tipo; seres extraños, de extraños colores y algunos con alas que volaban alrededor de otros que los aplaudían como si fueran  bellos gorriones que estuvieran dando una fiesta a todos los que los contemplaban, lo invitaron a entrar. Nassccio haciéndose eco de lo que su padre siempre le había dicho; desconfía cuando no sepas donde estás; desconfía de todo y de todos hasta que te hagas una idea de qué o quién tienes a tu alrededor, pero no pudo hacerlo, porque enseguida otros seres, de bondad extrema en sus caras, lo cogieron y lo llevaron en volandas por la estancia que cada vez se hacía más y más grande, hasta quedar dibujada como un castillo, como un mundo dentro de otro mundo que se gestaba a cada minuto. Como si naciera y muriera al mismo tiempo.

Allí el tiempo cambiaba de forma, unas veces se alargaba y otras se enpequeñecía como si todo fuera de goma. Ante su asombro una bella dama vestida de blando y oro le dijo: no te preocupes el tiempo  no existe en ningún sitio y sólo depende de lo que sintamos en él, unas veces será largo y otras veces se hará muy corto, pero en realidad todo está en el presente. No entendió mucho de todo aquello pero le gustó, pues algo le dijo que esa era una verdad inamobible.

Lo acompañaron por diversas estancias, como  si le estuvieran enseñando otra vida, otra forma de entender el mundo y se percató que su vestimenta también había cambiado sin darse cuenta. Ahora vestía unas ropas de colores inimaginables para su época que además cambiaba de forma y color a cada paso que daba. Le explicaron que esa era la forma que tenía el tiempo y el espacio de demostrar los estados de ánimo que  pasaban por la vida del ser humano y él lo estaba comprobando, pues era verdad, cada vez que veía cosas raras: barcos que navegaban en el aire, corzos que saltaban de charca en charca y luego desaparecían, árboles que crecían y él los veía crecer, con lo que su estabo de ánimo era un carrusel y por ello sus vestidos cambiaban tanto, pero lejos de alterarse y creer estar volviéndose loco, muy  al contrario se encontraba relajado, feliz en ese mundo de fantasía.

Si aquello era de verdad, pues pensaba que era fruto de su miedo, se querría quedar allí toda la vida: contemplar todo aquello le hacía no tener que pensar en las obligaciones, en los estudios de geometría euclidiana, de catarsis filosóficas o ecuaciones matemáticas, pero como adivinando lo que estaba pensando, un enano vestido de juglar, pero de colores luminosos, le dijo: querido amigo para crecer necesitas saber y cuanto más mejor y desapareció como por arte de magia.

Así anduvo un buen rato, y cuando cerró los ojos para ver si estaba soñando o en realidad era verdad y para preguntar a su acompañante dónde estaba el tesoro de los Templarios, y los abrió, se encontró de nuevo en la escalera, subido hasta arriba haciendo equilibrio y la grieta había desaparecido.

Su cara era todo un poema. Se quedó estupefacto y una sonrisa le sacó de su asombro. Miró hacia abajo y vio a Andrógenes que se reía en silencio sujetando la escalera para que no se cayera.

Se enfadó tanto  que lo vieran de esa guisa y haciendo el tonto supuestamente, que bajó en una exalación y sin decir nada comenzó a andar hacia la salida que ya estaba abierta.

-Que te ha dicho el rey Sansón-preguntó Andrógenes.

Nassccio se quedo de piedra y se paró en seco. Cómo sabía Andrógenes que allí, donde había estado, había un rey que se llamaba Sansón.

Se volvió, miró al viejo sabio y le preguntó -¿Acaso tú ambién has estado allí?

Andrógenes volvio a exhibir su sonrisa burlona e inteligente y le contestó. - Todo aquel que a tu edad no haya estado en un mundo de fantasía nunca conocerá ni el bien ni el mal. Se quedará en un limbo donde nadie tendrá ninguna explicación para él-

Tampoco es que entendiera mucho de todo aquello, pero lo que si estaba claro era que él si había estado en ese mundo, pero no sabía muy porqué y qué sentido tenía  eso en la búsqueda de su tesoro.

De nuevo Andrógenes, adivinando su pensamiento le explicó los recovecos del cerebro del hombre y despúes de un rato de cháchara, sólo entendió que para la investigación había que fantasear  y había que inventar nuevas formas de ver el mundo y de esa manera se llegaba a conclusiones muy definitivas. Sin imaginación no hay futuro, pues con la imaginación nos anticipamos a lo que será. Pero creemé, tú eres el creador de tu realidad, siempre.

Otra vez con sus oscuros garabatos mentales, con palabras que no tenían sentido para él, con la verborrea del erudito que sólo habla para pocas gentes,  pero se dio cuenta que sí lo entendía y se aclaró y se venció a si mismo y volvió tras sus pasos. Le espetó a Andrógenes: Si imagino  que aquí está la solución a mi problema, la solución saltará sobre mí como un gato.

Miró hacia el altar y como por arte de magia una luz, en ese mismo  instante, iluminó la cara de uno de los angelotes que había enfrente y enseguida con la rotación del sol desapareció.

Se fue directamente hacia la figura y la contempló sin encontrar nada raro, pero su imaginación comenzó a hacerse evidente: y si esta cara me está queriendo decir algo que no veo y si el sol que la ha iluminado me ha dicho que tengo que encontrar aquí la manera de seguir investigando, y si esta figura representa algo que yo no sé, pero que tendré que descubrir y en algún libro vendrá. A todo ello estaba acariciando la cabeza de aquel bello angelote esculpido por la mano humana y cuando ya llevaba un rato elucubrando, un chasquido  le dio un susto de muerte pues no esperaba ese ruído.

La cabeza del angelote se había torcido hacia el lado derecho, pero todo seguía igual. Nada había cambiado excepto la posicicón de la cabeza de la figura.

Nassccio siguió imaginando; y si ahora le doy la vuelta a esta cabecita y la pongo como estaba pasará que volvemos a la realidad anterior, pero no quiero eso, porque lo que quiero es saber si aquí está la clave del tesoro, y le dio la vuelta a la cabeza sin apenas darse cuenta, y otra vez el chasquido. Algo se mueve por aquí que no veo, se dijo.

Pero ahora su imaginación estaba desbordada y no sólo giró la cabeza del angel, sino que  cogió una de las manos y intentó volverla hacia el lado contrario y entonces las dos fuerzas puestas en funcionamiento, al unísono, hicieron que todo el altar mayor  se moviera, aunque estaba a varios metros  de donde se ubicaba el angelote y dejara un paso estrecho por una de sus partes laterales.

-¡Ahí lo tengo! Ahora sí y comenzó a saltar de gozo y a buscar a Andrógenes para decirle que efectivamente la imaginación es una arma perfecta para casi todo, pero no lo encontró. Este hombre aparece y desaparece sin decir ni pio.

Fue directamente hacia el habitáculo que se abrió en el altar mayor y se encontró con una escalera supina y angosta que a priori le dio miedo, pero decidió bajar por ella a pesar de  estar completamente asustado. Se acordó de su Esfera Blanca y  la imaginó con él, de manera que se introdujo en ella y bajó cautelosamente. Sin ruido llego hasta un descansillo donde la escalera terminaba y no había nada más. En la pared donde daba fin a los escalones, había una especie de tablero con letras sin orden colocadas en una especie de émbolos que al apretarlos se metían para dentro, pero no pasaba nada más; parecía un juego del que no sabía las reglas.

En la parte alta del tablero había una inscripción de rezaba "Gerión será el primero" y Nassccio se quedó perplejo con aquello, pues no tenía ni idea qué podría ser.

Se sentó en los escalones, desilusionado, abatido por lo complejo de todo esto y casi estuvo a punto de llorar, pero inmediatamente se dijo a sí mismo, si he llegado hasta aquí nadie me va a impedir que siga adelante y salió dispuesto a encontrar a Andrógnes que parecía que lo sabía todo.

Volvió a accionar al angelote y el altar quedó como al principio, sin que nadie pudiera notar que se había movido.

Fuera, en la calle, en las plazas del castillo la actividad esta en plena ebullición Era el tiempo de las cosechas y los campesinos  tendrían que pagar el tributo al señor con los productos que recolectaban en sus tierras y que les servían a ellos mismos para sobrevivir. Allí había carros de mano con casi todo lo que da el campo: Pepinos, patatas, tomates, zanahorias, coliflores; toda una barahunda de vegetales que daban unos coloridos extraordinarios a las calles y las plazas. Los gañanes se ufanaban de tener las mejores mulas y los operarios de los distintos oficios: abarquero, barbero, jornalero, ama de cria, alafatero, cantero, cerero, escribanos, guarnicioneros, maestros de casas etc. pululaban por allí buscando nuevos clientes y ofreciendo toda la serie de trabajos que hacían.

Nassccio deambuló un rato por toda aquella parafernalia y se encontró con alguno de sus amigos de la corte de su padre y con algunas mozas que le miraban con caras de envidia al ver sus ricos vestidos. Algunos otros le  miraban con rabia por no ser ello los que las vistiesen, pero eso no estaba en mano de Nassccio pues él había nacido donde había nacido y no tenía culpa de nada, así que, como decía Su maestro de cuentas "al pan pan, y al vino vino, y el que no lo quiera que le den… destino"

Cuando iba a volver la esquina para entrar de nuevo en los aposentos de su padre por si acaso había llamado a Andrógenes para algo, vio a Numeria y el corazón le dio un vuelco. Hacía tiempo que no  la veía, pues estaba  tan atareado con sus investigaciones que la había dejado un poco de lado, y más sabiendo que estaba con aquel patán, pero cuando la vio tan triste,  se paró y le preguntó qué le pasaba, a lo que ella desvió la atención diciendo que estaba muy bien con este traje nuevo que llevaba. Nassccio se dio cuenta que no quería hablar y le dijo si la acompañaba a algún sitio puesto que iba sola y ella accedió, pero su silencio quedó patente.

Cuando llevaban un rato caminando en la dirección que marcaba la chica, sin decir ni palabra, Numeria sacó un pañuelo con las iniciales de Nassccio de Zorrillan; N Z y él se quedó mudo de asombro. ¿Qué hacía Numeria con uno de sus pañuelos? sin acordarse de que cuando en dias anteriores la vio llorando, porque había tenido una discusión con el patán del novio, o  lo que fuera,  se lo había dado y había seguido su camino. Así pues Numeria le tomó la mano y lo depositó en ella. El pañuelo estaba limpio, nuevo, como si nunca hubiera sido utilizado y le dijo:

-Gracias por estar ahí en los momentos peores. Eres un cielo- Nassccio se quedó de piedra. Aquella muchachita parecía mayor de lo que era, y eso hizo que le gustara un poco más si cabía, pero sabía perfectamente que nuna tendría acceso a ella. Era el tipo de mujer que nunca se iría con un chico como él. Lo sabía y lo asumía, de manera que  cuando llegarón a la altura de la fragua donde vio a Andrógenes se despidió de ella con un hasta pronto.

En el paseo de los oficios, la fragua era uno de los atractivos más de aquellas gentes, y  para Nassccio también, y allí, delante del herrero, un tipo de grandes dimensiones y con el cuerpo lleno de vello, estaba Andrógenes departiendo con él y admirando las obras que hacía con  los hierros y la lumbre. Sus brazos parecían las mismas mazas que agarraba para forjar el hierro, y es que para manejar aquellos martillos no se podía ser un flojo. El nunca podría llegar a ser herrero pues sus brazos no le darían para eso, pero también se acordó de lo que el viejo este que estaba buscando y encontrado en la fragua le decía siempre. "Todo hombre es capaz de hacer lo que cualquier otro hombre" parecía un galimatías, pero en el fondo era fácil de entender. Todo se puede hacer, y a algunos les costaría más trabajo y más inteligencia, pero seguro que una persona de brazos débiles y cuerpo delgado podría hacer lo mismo que este hombretón, aunque seguramente tendría que aplicarse con algunos inventos para facilitárselo.

Andrógenes lo saludó con simpatía y ensegida vio que quería hablar con él a solas.

Se despidieron del herrero que con una voz sonora y grave, que parecía que salía de un sótano, les dijo adios.

-Tú dirás, porque algo me tienes que decir si no no habría venido hasta aquí a buscarme-

-Pues sí, estoy otra vez en un callejón sin salida y quiero que me ayudes a encontrar la manera de abrir una pared que me he encontrado debajo del altar mayor de la capilla-

Andrógenes sonrió para sus adentros y miró al chico con admiración. Parecía más mayor. En este tiempo que llevaba colaborando con él había crecio, había ensanchado y su cabeza funcionaba a las mil maravillas. Este chico promete se dijo.

-Bueno pues vamos a ver qué son esos misterios, pero hemos de demorarnos un poco porque ahora se está diciendo la misa de las ocho y no es plan de moverle el altar al sacerdote que oficia-

Se sentaron en  un poyete que había en el saliente de una de la fincas de la calle por donde iban andando y observaron en silencio a las gentes que iban y venían y cuando estaban mirando vieron como un mozalbete le cortaba  la cinta de la bolsa donde escondía sus dineros a un hombre de cierta edad, y Nassccio sin pensárselo se levantó raudo para impedir que se fuera con la bolsa, pero Andrógenes se lo impidió. Cuando le preguntó porqué le dijo:

-La naturaleza debe seguir su camino y nadie debe impedir que cada uno deba preocuparse por lo suyo, no por  los demás; la empatía o la justicia deben ser administradas laboriosamente-

Otra vez que no entendía nada de lo que decía este hombre

-Pero este chico estaba abusando de un pobre hombre que estaba despistado, y eso hay que cortarlo siempre-

-Sí, es verdad. El robo, el latrocinio, el hurto, el engaño siempre es nocivo para una sociedad, pero porque ésta nunca es justa. Siempre en la vida hay que ver las circunstancias que rodean los hechos, y para ello hay que conocer lo que hay a tu alrededor. El hombre mayor es un rico acaudalado, que presta dinero a unos intereses usureros y el chico es un pobre  que tiene ocho hermanos con su madre viuda y él es el único que puede mantenerlos a todos. No es justo, no es ético, no es para dar ejemplo, pero es la vida y cuando no se puede sobrevivir de otra manera, estaría justificado todo esto, puesto que sólo ha sido su pericia, su perspicacia y su sutileza la que ha efectuado el robo, y nunca  ha agrediddo, ha violentado ni ha hecho nada en contra de la vida, por ello,  para mí la acción, aunque no se justifica, sí la apruebo-

Otra vez este hombre hablaba con pensamientos sabios, pero esta vez no lo entendía. La ley es la ley y el que roba debe ser castigado, pero no dijo nada. Se limitó a seguir observando a la población y  cómo cada uno con sus cuitas iba y venía  agrrándose a la vida como mejor sabía o podía.

Dejaron pasar el tiempo  para que el cura acabara la misa, y antes de que se hiciera de noche y cerraran se dirigieron hacia allí y entraron.

Nassccio  accionó al angelote y el altar mayor con un giro de noventa grados se abrió como  Sésamo en el cuento de Ali Baba. Bajaron por la escalera y se pararon ante el tablero y la inscripción.

Andrógenes se sentó tranquilamente en la escalera mirando a Nassccio y no al tablero con lo que éste se quedó expectante. Cómo no miraba a la inscripciòn y sí a él. Decididamente este hombre era  extraño de narices.

-A ver- le dijo al muchacho-Ves que hay una inscripción que dice "Gerión será el primero" El nombre propio tiene seis letras que si te acuerdas se repiten en las columnatas de varios edificos y en las columnas de esta capilla. Ahora hay que jugar con ellas para saber que nos quieren decir.

-Cojete un  carbón y un papel y comienza a hacer cambios en ellas hasta que encuentres una que se ajuste a lo que presuntamente queremos-

-Y qué queremos, porque yo no sé muy bien lo que hay que hacer aquí para que esto se abra- dijo Nassccio muy disgustado.

-Vamos hombre, no seas pesimista, todo lo que esta hecho, hecho está y por el hombre, entonces otro hombre lo puede desentrañar-

-Gerion, Rionge, Nogeri, Gerino, Inoger, Oniger, Nerigo, Negiro, Origen, Geiron,…Bah! Esto es una tontería, aquí hay más nombres que donde los fabrican y esto es perder el tiempo- dijo Nassccio  aburrido.

-Otra vez estas cayendo en el aburrimiento, y así nunca se consigue nada, nunca se llega a ningún sitio. Las cosas hay que hacerlas porque no se hacen solas, la vida hay que fabricarla porque no se fabrica sola, y son tus pensamientos y tus ideas las que le van dando forma. Dependiendo de cómo las hagas, las digas  las veas o las pienses así será tu vida, y en este caso la cosas está bastante claras, sólo hace falta que veas y no que sólo mires, como casi todo en la vida-

Nassccio se quedó parado ante uno de los nombres: ORIGEN y vio que tenía un sentido  que daba  valor a la frase Si Gerion sería el primero el primero siempre está en el origen, de manera que entendidó perfectamente que las letras que estaban por todos sitios querían decir que todo estaba en el Origen. El Origen era el principio de todo y ese sería el nombre que daría acceso al secreto.

Andrógenes lo miró y le dijo:- Te das cuenta de que cuando compruebas que tu cerebro no sólo es una máquina para aburrirse también la puedes utilizar para pensar y deducir, pues hala sigue-

Comenzó a pulsar las letras en el orden de la palabra primigenia y  en la última sonó un chasquido y la pared comenzó a  moverse hacia un lado. El corazón de Nassccio estaba a dos mil por minuto y conforme la pared se iba abriendo un sudor perlado comenzó a surgir en su frente. ¡Por fin estaba a punto de entrar en la cámara del tesoro. Por fin su sueño se haría realidad y por fin su padre se sentiría orgulloso de él por proporcionar a la familia los poderes que le daría el Tesoro de los Templarios.

Andrógenes lo miraba y sonreía con cara de  satisfacción, pero se adivinada la gran sorpresa que se iba a llevar este chico tan inteligente, aunque con la dosis de fantasía, enervada por la ambición que tenía, debía, y lo iba a hacer, cambiarla por la ambición del conocimiento.

Cuando se abrió del todo, los ojos de Nassccio parecían  dos mares de abiertos. No podía dara crédito a lo que estaba viendo.

Una sala hipóstila inmensa, con lucernarios repartidos arquitectónicamente de manera maravillosa que hacía que la luz natural, se esparciera por toda la sala y alrededor de ella brillaran, en toda su imensidad, multitud de estanterías todas cubiertas de libros. Allí había miles y miles, millones de libros y en cada sección un monje  capuchino hacía guardia, como esperando a que alguien fuera a pedirle alguna obra de las que se almacenaban con tanto cariño.

Nassccio no daba crédito a lo que estaba viendo, pues no sabía cómo había llegado todo eso hasta allí y nunca nadie había sabido nada, pero al mismo tiempo, su desilusión daba paso a su cara de asombro porque no sabía si aquello era de verdad un tesoro o el tesoro estaría guardado en cualquier estantería recóndita que no se veía aún.

Andrógenes le empujó un poco en la espalda para que pasara dentro, pero Nassccio  reculó como si tuviera miedo de todo aquello.-No temas estos que se apilan en las estanterías jamás te defraudarán, serán tus amigos, tus consejeros, tus guardianes, los que nunca te tendrán envidia, los que en las noches de mágicas aventuras te transportarán a mundos desconocidos, pero por ello, más bellos aún. Serán los que amplíen tus conocimientos, los que te harán ser mejor y los que te ayudarán a entender al hombre y a entenderte a ti un poco más, los que te ayudarán a pasar las malas noches, los malos ratos, pulirán tus costumbres y sobre todo harán de tí un hombre. Sí, un hombre, y no porque ahora seas un mozalbete con raíces de hombre, si no porque en tu vejez habrás comprendido  qué es un hombre. En fin aquí está el saber de toda la humanidad y ese es el mejor tesoro que se te puede dar-

Nassccio no dijo nada, pero en su cara se advertía que aquello no era lo que él esperaba.

-Todo esto está muy bien, pero a mí lo que me hace falta y lo que me importa es el tesoro, las joyas, los diamantes, las piedras preciosas, la plata, porque con ello compraré todo lo que se me antoje, y entre esas cosas compraré conocimiento, más conocimiento que el que me ha de proprcionar esta bibliioteca, por muy maravillosa que sea-

Andrógenes frunció el ceño, pues no esperaba una respuesta como esa. ¿Quizá se había equivocado con este mocoso? ¿Quizá se estaba volviendo viejo ya y no conocía a quién debía dirigir hacia  la sala del saber?  O ¿Quizá sólo era un espejismo y Nassccio no estaba hablando por él mismo, sino por su desilusión primera? Sea lo que fuere debía revertir el sentido de la vida de este niño en el que había depositado toda  su esperanza de hacer crecer a alguien en el mundo actual que fuera la semilla de algo mejor.

-Bien, de todas formas ya que estamos aquí entremos a ver qué nos encontramos-dijo Andrógenes.

Entraron y los monjes les fueron explicando, cada vez que pasaban delante de una estantería, que contenido  qué obras, que conocimiento admitía.

Aquí se puede ver que tenemos tanto el saber antiguo como el conocimiento presente y es más también tenemos el conocimiento futuro.

Nassccio se paró en seco y miró al monje que les etaba hablando.

-Cómo es posible que podamos tener escritos del futuro, pero eso es magia y la magia de verdad no existe-

-Cierto, la magia no existe, existe la verdad y la verdad es que pasado, presente y futuro son la misma cosa, pues no hay nada más que fijarse para darse cuenta que siempre estamos viviendo en el pasado, pero mirando hacia el futuro y el universo nos da, todo aquello que, basado en los hechos que hemos pensado y hecho en el pasado, hemos querido o hemos pedido, por tanto si pides riqueza, riquezas se te darán y si pides miserias miserias se te darán-

Aquello impactó tanto a Nassccio, que un prurito de duda se abrió en su corazón y Andrógenes, sonrió porque aquello era el comienzo de todo. La duda era el mejor antídoto contra el aburrimiento, contra la desidia, contra el rumor mental y el ruido incompetente.

Andrógenes lo miró y le sonrió y Nassccio con cara de pensador agudo no sonrió sino que le dijo. -Aquí comienza mi verdadera búsqueda ¿verdad?-

Y esta vez fue Andrógenes quien abrió los ojos porque adivinó sus pensamientos y sólo pudo decir.- Así es-

Recorrieron la Sala, o mejor dichos las salas pues después de esta principal había otra y otra, casi era inagotable y Nassccio se preguntó cómo era posible que el hombre hubiera escrito tanto y tanto, pero nada preguntó, suponía que no habría que leer todo eso, pues habría necesitado mil vidas, pero como también decía su maestro de Geometría Euclidiana: Una vida física es suficiente para prepararse para las mil vidas energéticas que tenemos que vivir, y en esas vidas tienes tiempo para saber Todo.

El sol se fue apagando y las salas fueron quedando en penumbra; los libros se quedaron mudos pues con la luz sus titulos hablaban, y los monjes fueron desapareciendo uno a uno sin saber a dónde iban. El silencio, roto por los crujidos de la madera de las estanterías y por el movimiento de las tapas de  piel de cabra o de vaca o de cordero  de los millones de libros, se hacía cada vez evidente y  los dos, Sabio y Alumno, dedidieron que era la hora de retirarse y pensar sobre todo aquello pausadamente. Quien hizo todo lo que acaban de ver lo hizo por algo, y el respeto a esa obra hacía que no podían tomarlo a la ligera.

-¡Maestro!  ¿Maestro? Nassccio se había levantado de la cama, se había levantado y sin saber ni cómo ni porqué estaba en una habitación moderna, pintada de azul, con una cama de madera y un colchón de fibroelástica, con una mesa y un ordenador.

Miró a su alrededor y  vio que había una estantería con libros y un armario lleno de ropa, pero no había espadas, ni cascos templarios, ni nada que se pareciera, y al momento llegó su madre, vestida rara y le dijo -Vamos Nassccio que vas a llegar tarde al cole- y al momento se fue, dejando ese olor característico de las madres que tanto  relajaba.

No entendía nada de nada. Dónde estaba el castillo, Andrógenes, su maestro de geometría, su padre, la biblioteca maravillosa. Numeria, y ?Numeria dónde estaba? Y en una foto que había en una estantería vio  a Numeria también vestida rara, con ropas como las de él y con un cartapacio que debía pesar una tonelada. Estaban en el cole y los acompañaban todos aquellos chicos con los  que alguna vez había jugado en el patio del castillo.

Por el pasillo de aquella casa apareció un chico que se parecía aquel que tanto le había hecho de rabiar a Numeria y a él mismo y aunque en la foto parecía más pequeño que  él mismo, ese que alguna vez le había pegado y vencido. No podía ser, aquello no podía ser. Aquello debía ser un sueño. Se dio cuenta de que  era ahora cuando estaba en la realidad.

Pero haciendo acopio de lo que le había enseñado Andrógenes en aquel mundo tan fantástico, de castillos y de espadas, de  misterios y de tesoros escondidos,  comenzó a deducir, y vio que en aquel mundo no había sucesión de tiempos, no había sucesión de argumentaciones y se pasaba de una cosa a otra sin saber muy cómo  sucedía aquello; sin embargo,  en el mundo en el que habitaba ahora mismo todo tenía sucesión de continuidad y vio lo hermoso que era soñar porque en el sueño los tiempos no existen y en los sueños se puede hacer lo que se quiera y se puede descubrir las más fantásticas aventuras, y dudó si en este mundo, en el suyo, en el cotidiano, podría hacer lo mismo, pero de nuevo las enseñanzas de Andrógenes se lo dijeron: Los sueños se cumplen cuando se viven con profundidad por eso siempre hay que soñar cosas buenas.

Una gran paz lo invadio y se vistió, desayunó y junto a su hermano que tanta guerra le daba, se fueron hacia el colegio situado a dos manzanas de su casa. Cuando estuvieron en la clase, al ratito el maestro le preguntó: ¿Nassccio etás bien?

-Sí, por qué- contestó él muy educadamente.

Pues porque te veo distinto, te veo más atento, más luminoso, más veraz y contento y de eso me alegro un montón, pues no todos los dias se ven a los alumnos contentos de venir al cole.

-Bueno, hay veces que las circunstancias nos hacen ver las cosas de otro modo y ello nos da pie para empezar a ser de otra manera-

El profe se quedó estupefacto, de piedra, con aquellas palabras. En la vida hubiera pensado encontrarse a un niño de esa edad diciendo estas cosas con tanta naturalidad. De verdad que la vida es una eterna sorpresa.

Y el dia transcurrió de lo más normal, pero a Nassccio le pareció que había pasado sin darse cuenta. Su mente, su inteligencia, su pensamiento se habían hecho más ágiles, más duradera la memoria y más extensa su capàcidad de racionalizar los acontecimientos diarios y por ello, cuando llegó la noche y su madre los mandó a la cama, se fue sin rechistar y como por arte de magia, ya no tuvo miedo pues  esa magia hizo que su eterna Esfera Blanca, que tanto bien le había hecho en su sueño de caballeros, ahora la tenía consigo como si siempre hubiera sido de él, y pensó que ya nunca se separaría de ella, pues le daba paz, tranquilidad y sobre todo cuando se envolvía en ella, se sentía muy seguro. Tanto, que se durmió con al esperanza de seguir soñando.

Fin.-

Ray Niebla