Dmitri Mendeleev o las enseñanzas de un profeta, la tabla periódica de los elementos

© Getty Images/iStockphoto

Se considera que el 1 de marzo de 1869 fue la fecha de un descubrimiento que cambiaría el curso de la ciencia mundial. Ese día, Dmitri Mendeleev completó su trabajo sobre la tabla periódica de los elementos, instrumento que desempeñaría una función primordial para el futuro de la química, la física, la biología, la astronomía y la geoquímica, así como para lo que actualmente se denomina el desarrollo sostenible.

Natalia Tarasova y Dmitry Mustafin

Las Naciones Unidas proclamaron a 2019 Año Internacional de la Tabla Periódica de los Elementos Químicos, en conmemoración del 150º aniversario de la publicación, en la Revista de la sociedad rusa de química, del primer modelo de la tabla periódica elaborada por el ilustre sabio ruso Dmitri Mendeleev, considerado como uno de los padres de la química moderna. En esa época, cuando todavía los conocimientos sobre la estructura del átomo conllevaban un gran margen de imprecisión, la formulación de la ley periódica solo podía ser obra de alguien dotado de una extraordinaria capacidad de vaticinio, de una intuición genial.

Sin embargo, menos de una décima parte de la bibliografía de Mendeleev está consagrada a la química. La inmensa mayoría de sus trabajos estuvo dedicada a otras disciplinas científicas, entre las que figuran la aeronáutica, la meteorología, la exploración del Ártico, la invención del rompehielos, la educación popular, la denuncia del espiritismo, la jurisprudencia y la economía, por citar solamente una parte de los temas por los que se interesó este espíritu enciclopédico.

Muchas de sus investigaciones se consagraron a lo que hoy denominamos el concepto del desarrollo sostenible, la gestión racional de los recursos naturales y la ecología. Si, como es obvio, esos campos del saber y esas disciplinas universitarias todavía no existían en su época, Dmitri Mendeleev sintió la necesidad de alertar contra la explotación excesiva de los recursos naturales, informar de la condición finita de los minerales y proclamar la necesidad del consumo moderado de petróleo, agua y carbón. El sabio ruso insistió en la necesidad de dar prioridad a la obtención de gas a partir del carbón y de modificar los métodos de extracción y transporte del petróleo. Asimismo, Mendeleev promovió la explotación respetuosa del suelo, con miras a mejorar su fertilidad, y reflexionó sobre la modernización de Rusia.

Mendeleev criticó enérgicamente lo que hoy llamamos la oligarquía y la corrupción. En su opinión, era preciso erradicar cualquier posibilidad de monopolizar los recursos naturales, pero en la época sus advertencias cayeron en saco roto y tampoco recibieron atención en el siglo XX, cuando Rusia procedió a privatizar sus yacimientos de petróleo y de minerales. En el siglo XIX, la poderosa oligarquía del petróleo y el carbón llevó a cabo un combate implacable y, por desgracia, victorioso contra Mendeleev, a fin de demostrar que no era en modo alguno un gran sabio.

Incluso los miembros de la Academia de Ciencias de San Petersburgo terminaron por dar prioridad a Fedor Beilstein (figura que hoy solo recuerdan algunos eruditos), llegado el momento de cubrir una vacante en esa institución. En esa coyuntura, los académicos aludieron al escaso número de investigaciones que Mendeleev había realizado en el campo de la química.

Nadie es profeta en su tierra, pero las profecías de Dmitri Mendeleev en materia de gestión de recursos naturales y desarrollo sostenible en general son casi tan importantes como la ley periódica y la tabla periódica de los elementos, que exaltaron su nombre al rango de los sabios rusos más famosos.

El Año Internacional 2019 y el reconocimiento mundial de la ley de periodicidad de las propiedades químicas de los elementos ponen de manifiesto una vez más la necesidad de sistematizar en nuestro mundo caótico. A fin de cuentas, los sistemas son los que nos permiten comprender la idea misma de regularidad y nos confieren la capacidad de predicción necesaria para afrontar los desafíos del desarrollo sostenible.

Redacción primacia