Editorial Abril 2019 Jesús Pérez Marqués

Comprometido con el ayer no me atrevo a escribir en el hoy, repitiendo por no repetir lo que acontece durante demasiado tiempo.

 

Editorial Abril 2019 Jesús Pérez Marqués

 

Las reglas del juego, son las reglas del juego y aun que estén bien o mal el mundo se rige dentro de ese proceder y tan so se pueden cambiar desde dentro, así que los cambios dentro de la propia democracia son necesarios, el problema siempre es el mismo, que no son ni los más acertados ni los más elocuentes y significativos en las consecuencias reales, para beneficio de todos o de las mayorías que de eso precisamente se trata la democracia.

Mientras el mundo se rige como siempre en la ley del más fuerte, y la fuerza por suerte cambia de forma de presión y existen otras y diferentes formas de adquirir la o el mismo poder de cambiarla debería de pensarse si un solo hombre podría o puede hacer cambios importantes dentro de grandes potencias como son Estados Unidos y en su influencia económica y de poder en el resto del mundo.

¿En que beneficia o perjudica un cambio político y aun diría más, de la persona que lo va a representar y dirigir durante un tiempo con repercusión al resto del mundo. Un solo hombre puede a través de su voluntad personal aparte de las directrices personales del partido, la economía o el poder oculto, revolucionar un sistema…

De todos es sabido que depende de quién está al frente de un País las cosas pueden ir de una manera u otra, y las tendencias, sociales y de bienestar social ser muy distintas y beneficiar o perjudicar de diferente forma en lo cercano y en lo lejano, en las distancias cortas de promesas y las reales de estadísticas.

Puede que mientras el mundo no se rija por otro fundamento de base, otras reglas u otros sistemas que aún están por llegar la Democracia sea en su continuo ir y venir lo mejor de lo peor para buscar más equilibrio en este mundo, motivo para esperar en cada nuevo cambio las directrices de un país y de sus gobernantes.

Cambiando el tercio:

Comprometido con lo que no puedo decir y ante la masiva desinformación que nos llega a través de los medios, mis palabras, mis descubrimientos, mi identidad real, se pierde o se reconoce, según los espacios que habito y aun habitando y estando en ellos un soplo de humo nubla la estancia y se pierde entre las nubes como una más, como es así, como todo es igual…?

Es tan difícil actualmente visualizar los propios contextos, que cuando las cosas ocurren y la verdad es que están ocurriendo con una celeridad pasmosa, no damos abasto o llegamos a tiempo de captar: ¿de dónde, cómo, porque, cuando, de qué forma, como es posible, porque estamos aquí, quien nos ha traído, donde nos llevaran, o donde iremos a parar…?

Cuando una desgracia o alegría llega a nosotros, quien la ha traído, como ha llegado, lo intuimos lo respetamos o nos da igual. Tan solo la calamidad forma parte de nuestra penumbra y pensamientos, siempre en distancias ajenas y no personales que devolvemos con ironías al no saber o entender las reglas del juego.

Damos más trabajo del que podemos imaginar al bien, para contrarrestar el mal que generamos y pretendemos que las cosas vayan mejor cada día, encontrarnos bien y que nos devuelvan con bien aquello que sabemos por nosotros mismos que hemos hecho mal.

No sé por qué motivo hoy que podría haber escrito en cualquier sección me ha llevado a escribir esta realidad ajena y propia en lo personal, supongo que forma parte del momento, pero por otro lado si las consecuencias las estamos pasando todos por qué no decirlo desde lo más íntimo y personal.

Alegar como excusa o razón que el enemigo es muy grande y no ha hecho otra cosa que poner y poner una traba tras otra para hacernos retroceder en vez de avanzar.

Y que como siempre y más en estos momentos de caídas alarmantes y decadencias públicas no deberíamos estar al margen de nuestros propios pensamientos o sentimientos que son y serán los que cuenten a la hora de partir y regresar...

Jesús Pérez Marqués