Hablemos de la vida: por: Ray Niebla

 

Hablemos de la vida:

por: Ray Niebla

 

 

Decía Descartes que si quieres comenzar a vivir de verdad tienes que olvidarte de todo lo que sabes y comenzar a pensar  y a hacer todo de otra manera, es decir: deseducarte y volverte a educar.

Y porqué digo esto, pués porque por todos los lados a donde miro me encuentro con gentes que siempre están diciendo  y analizando lo que pasa en la sociedad y abogando porque todos seamos más solidarios, más consecuentes con nuestra naturaleza humana y más conscientes de que todo esto no va bien, pero nada más. Nadie, de todos a los que leo, veo, hablo o me relaciono de alguna manera hacen nada por cambiar sus vidas, por llevar a efecto aquellas cosas que plasman en sus escritos, o hablan en las tertulias.Y me llama poderosamente la atención que gentes, al parecer de bien, no se mueven ni se conmueven a actuar de alguna manera distinta a la que están acostumbrados.

Y es que, no cabe lugar a dudas de lo que decía Desmond Morris hace ya más de cuarenta y cinco años: si le quitamos la ropa a un sapiens, o a un hombre de nuestros dias, que para el caso es lo mismo, no deja de ser un mono desnudo. Sí, por desgracia somos todavía monos vestidos que no hemos evolucionado lo suficiente para darnos cuenta que la vida es algo más que todo eso a lo que estamos acostumbrados a hacer y pensar, y me apena decir esto porque nos creemos el ombligo del mundo cuando no somos nada más que una partícula de arena en el desierto o una gota de agua en el mar, muy importantes las dos, pero no dejan de ser una ínfima cosa.

Todavía no hemos dejado de ser unos cazadores recolectores o agricultores, apegados a nuestras miserias cotidianas, en las que dia aprendimos a decir: esto es mio, y ahí comenzó nuestra decadencia, pues como dice algún autor de renombre  actual, la revolución agrícola, hace cuarenta mil años, fue un desastre para esta sociedad, y así seguimos.

No me puedo creer que haya fortunas de ese calibre tan descomunal que no se avengan a hacer otras cosas que las de amasar dinero. Es como esos capos de la droga que tienen sus casas hechas con paredes de dinero con  elementos de aislamiento hechas con billetes de los más grandes que se puedan conocer, y me pregunto, para qué? Acaso lo pueden gastar aunque sea haciéndose armas de oro? No, entonces para que necesitan tanto  capital. Esos trust de negocios que no saben cuánto dinero han acumulado y con cifras astronómicas que nunca, nunca van a poder gastar o consumir y luego tienen a los obreros metidos en celdas casi de castigo trabajando día y noche, mal alimentados y con escasa higiene para seguir amasando dinero.

Me pregunto día a dia si estos son seres humanos normales o les falta a todos un tornillo. Me inclino hacia lo segundo pues no me cabe en la cabeza tanta falta de sentido común. Luego, claro todos vamos y compramos toda esta barahunda de cosas, caprichos y bagatelas aún sabiendo que están hechas con la sangre de muchos seres humanos que no tienen nada, incluso con la muerte de niños. Todo esto no lo voy a descubrir, pues es archisabido, pero es para poner un ejemplo de la cantidad de cosas que se podrían hacer si el ser humano hubiera evolucionado bien.

Somos seres diabólicos, malos por naturaleza, inconscientes de casi todo, pero con el concepto de que somos  bondadosos, buenos, angelicales se creen algunos, cuando lo que en realidad hacen, incluso con su buena voluntad, porque la ignorancia es muy atrevida, es asegurar y reasegurar un futuro muy negro para todos aquellos a los que supuestamente ayudan. No, la bondad no se retrata con dar limosna o con ayudar a un pobre que está pidiendo en la puerta de una iglesia, o incluso al vecino que lo está pasando mal, porque con esto estás colaborando a crear mentiras y más mentiras porque  el ayudado se acostumbra y porque además eso no arregla nada. Parece una barbaridad verdad? Claro que lo es pensando en la sociedad tal y como está estructurada, pero si ésta lo estuviera de otra manera, donde existiese la justicia social y la solidaridad, tal cual, no la solidaridad para seguir medrando como se hace ahora, pues hay miles de asociaciones y otros tanto aprovechados, que lo único que pueden decir en su favor es que muchos de sus dirigentes viven de ayudar a los demás, pero primero se ayudan a así mismos y eso ni es solidaridad ni es nada. En realidad son unos explotadores sociales porque viven del cuento de ayudar a los demás. Claro su argumento es básico y si no lo hacemos  qué pasa con esta pobre gente que ayudamos? Se preguntan muy convencidos de ello,  pues que se morirían de asco. Pero sigo diciendo que hay que evolucionar de otra manera, y no nos hemos dado tiempo a hacerlo y claro así están las cosas.

Es muy curioso como vivimos al margen de cualquier estrategia de sentido de la vida o incluso sentido común; o sea la capacidad de juzgar los acontecimientos que nos  llegan o los eventos que se producen de manera razonable; pero claro qué es la razón: la capacidad humana para establecer relaciones entre ideas o conceptos y obtener conclusiones o formar juicios. Pues no, ves a la gente formarse juiciso de valor sin conocer ni ideas ni conceptos, ves por doquier escasas luces de sentido común y por tanto, vidas arrebtadas, llenas de problemas y con una cantidad de complejos a sus espaldas que tiran para atrás.

El sumun de la falta de sentido común, e incluso de sentido a secas está en el ejemplo de algunos pensionistas, por no llamarles viejos, que lo son, de  estar ahorrando seis meses de su escasísima pensión para irse ocho dias a Benidorm o a la playa de las Caletas, qué se yo. Algunos cuando ya no pueden ni casi andar. Y me pregunto qué hacen estas pobres gentes que no saben del circuito de su dinero: te pagan una pensión ridícula, hacen que te la gastes en viajar a sitios en los que vas a encontrar incomodidades y a veces mal trato, para poder mantener un negocio que de otra manera estaría cerrado, y te lo venden como el sumun del disfrute porque viajar es mantenerte activo y eso es bueno para la salud. Todo o casi todo es mentira, pues está demostrado que cuando comienzan los viajes en el invierno;  porque claro en el verano no hay viajes para viejos, ya no son válidos para ellos pues lo llenan todo los turistas y  hay que ganar dinero, pues cuando comienzan los viajes se va mucho más al médico que si no se hicieran.

Todo esto no son nada más que ejemplos de cómo está conformada esta sociedad, pues los hay a miles y para llenar dos libros. Viendo solamente a los jóvenes como se producen en esta sociedad y como estructuran sus vidas sumidos en la función de hacer lo que les dicen los poderes ocultos de las televisones y los políticos,   nos basta para sabe qué algo no estamos haciendo bien.

Que estamos en una sociedad enferma, es tan claro como el agua. Que la búsqueda del placer por el placer es la máxima que conduce a todos por estos derroteros, es claro como el agua de la época de las cavernas porque ahora, permítaseme la ironía, está tan sucia como la propia sociedad. Que la política y buena parte de la sociedad no sabe ni lo que hace ni porqué lo hace y solo unos cuantos diablos, demonios diría yo, sí lo saben y tiran de las cuerdas de esas marionetas, es claro como el agua. Y me causan la impresión de que la mayoría de los países no necesitan políticos, juristas, o filosofos,  si no miriadas de psiquiatras.

Toda esta reflexión me lleva a pensar que  algo tiene que haber detrás de todo este conglomerado para que exista esta sociedad tan enferma. Ya no me valen los argumentos de los sapiens, los monos desnudos o las simplezas del mal o del bien, pues tengo claro que "algo" o "alguien" decide cómo y cuando hacer o decir, cómo y qué debemos pensar, y para ello me ajusto a lo que descubrió Benjamín Libet en el sentido de que los pensamientos llegan a nosotros 0,5 segundos antes de que nosotros lo sepamos. Si vamos a mover un brazo, nuestro cerebro ya lo ha pensando  ese tiempo antes. O lo ha pensado o nos lo han dicho. Somos pues unas marionetas en manos de no se sabe qué? pues no lo sé, pero tal y como se comporta esta sociedad me temo que sí.

Pero claro el mismo Libet argumentó que aunque esto fuera así, tenemos el libre alvedrío de hacer, es decir: somos deterministas en cuanto a lo que podamos pensar pero tenemos libertad de hacerlo o no hacerlo, y esta sociedad no se para a pensar si el sentido común, la intuición o el sexto sentido, le dice  que lo haga o que no lo haga, porque lo que prima en esta sociedad del siglo veintiuno es ni más ni menos que hacer ya, lo que me viene a la cabeza y así nos va.

Estamos en la creencia de que somos libres de pensar en lo que  creemos, que tenemos la suficiente capacidad para ignorar lo que nos dice nuestro otro yo, que entre otras cosas es el que vela por nosotros, y que tomamos decisiones por nosotros mismos: imbeciles, incautos, anormales, y toda esa barahunda de seres inmolados en la catacumbas de la ignorancia se proveen de argumentos que les dan otros para estructurar sus vidas de la manera que lo hacen y da igual si son ricos o pobres, guapos o feos, altos o bajos o si manejan bien la fonoteca de sus laringes para hablar y oirse  de lo mucho que saben para no decir, a fin de cuentas nada. Verborrea insulsa de politicuchos, medios de comunicación y asesores de imagen que viven del cuento mientras la sociedad se va por el retrete, pero todos esos no se dan cuenta que  están cavando su propia tumba porque la sociedad también son ellos y no van a encontrar un nicho donde meterse para sobrevivir. Son tan necios, tan sandios que no se dan cuenta que si algo va mal para la mayoría todo va a ir mal, incluso para ellos.

Y ahí es donde está el truco. ¿Por qué la sociedad se comporta como lo hace? ¿Por qué tanta falta de sentido común? ¿Por qué tanta escasez de razón?  Simple y llanamente porque no tenemos libertad de pensar y nos lo dan todo pensado. Así, sin más. Nos cuesta tanto trabajo pensar, porque no estamos acostumbrados y porque hacen que no nos acostumbremos porque una persona que piensa es peligroso para los intereses de muchos, tema archisabido y por ello manifiestamente ignorado.

Mas el propio argumento es desmontable para todos estos que creen que nos manejan, y en la mayoría de las veces así lo hacen. Pero ¿cuáles son sus intereses? ¿Amasar más dinero? Tener más poder? Pero ¿para qué? Ya no nos van a hacer más esclavos de lo que somos, ya no nos van a enfermar más de lo que estamos, ya no nos van a poder decir que tenemos que crecer, que tenemos que crecer al seis por ciento porque si no le conomía se va a ir al traste. Y a no nos van a poder decir que tenemos que trabajar más porque si no no podremos sobrevivr. Yo nosotros vamos y nos lo creemos, pero no pensamos  que de verdad es increible que poderosos trust, empresas, gobiernos, personajes individuales puedan tener más dinero y más poder porque ya es imposible. Entonces a dónde vamos. Pues o una de dos a al colapso, o a la capacidad de distinguir entre lo que le conviene o no  a la tribu. Y en este caso está claro, o cambiamos de pensamiento y actuación o esto se va por el retrete, pero para ello tenemos que pensar en cambiar nosotros primero.

Hay algo que es maravilloso, y es que si tu cambias todo cambia a tu alrededor. Es magia, pero claro para cambiar se necesita mucho tiempo y mucha dedicación. Yo digo muy a menudo que la salud no te la regalan, pues hay que trabajar con tu mente y con tu cuerpo para poder levantarte por la mañana sin que te duela nada, tampoco el alma, aunque todos sabemos que si te duele el alma, antes o después enfermerás del cuerpo.

Levantarse por la mañana sin tener nada que hacer, nada que pensar, nada que ver, y sentarse a la puerta de tu casa a contemplar como discurre todo a tu alrededor, e incluso lo que hoy hace el llamado Mindfulnes, sentarte cómodamente y saber que estás ahí, ser consciente de ti mismo, y saberte feliz, a gusto; luego poco a poco se irá desarrollando el día, tanto si trabajas como si no, pero si no comienza así mal vamos, porque el mal llamado stress se irá apoderando de ti y al final irás a tu farmacia particular para tomarte lo que sea con tal de que se te pasen los síntomas que te traen por la calle de la amargura, y así en un círculo vicioso infernal que te llevará a la vejez prematura y a la enfermedad mortal.

Claro, toda esta perorata da pie a pensar que el pesimismo se ha apoderado de mí y no cuento nada más que chorradas que nadie quiere oir, y aunque reconozco que soy un pesimista antropológico, no voy a ir por los derroteros que  incluyen a muy buena parte de esta sociedad. No creo en el ser humano a pesar de tener esperanza. No creo ni en sus hechos ni en sus pensamientos, pero también creo que a nadie le importará lo que yo crea; pero una cosa está clara, a mi nadie me va a convencer de que haga lo que mi intelecto me dice que no lo haga y al contrario, porque entre otras cosas no lleno mi tiempo en saber lo que les pasa a los demás, y qué es lo que tengo que ir a ver hoy para entretenerme, porque ya me entretengo yo solito. Que quiero decir con ello?

Pues que comencemos a pensar por nosotros mismos, que vayamos cambiando esta sociedad poco a poco, que hagamos lo que tengamos que hacer siempre pensando en que sea bueno para la mayoría, porque ya digo del ejemplo de la limosna, eso no le hace bien a la mayoría si no a uno en particular, y volvamos al espíritu del cambio. Dejemos a esos seres diabólicos, endemoniados con su dinero, busquemos la forma de sobrevivir de la mejor manera posible, sabiendo que vivimos en esta sociedad y que cambiarla nos llevará algún siglo, pero el cuadro que tenemos que pintar no tiene edad y el pintor que lo crea tiene que ser un humano no un mono vestido, y por ello el tiempo no debe ser un cauce de conformidad o de desazón sino un acicate para comenzar a Ser.

La individualidad ha llegado a ser la gran enfermedad que conlleva soledad, aislamiento, miedo y falta de benevolencia y tanto es así que vemos por doquier ejemplos que nos conducen a la misericordia, pero pronto se nos pasa y que una vez que se nos han llenado los ojos de lágrimas volvemos a nuestras tareas cotidianas sin saber muy qué es lo que nos pasa. Si supiéramos que esas lágrimas son el aviso de que todavía tenemos tiempo de hacer lo que tenemos que hacer: simplemente proponernos cambiar. Sí, cambiar, porque cuá es el propósito de la vida? Os lo habéis preguntado alguna vez ¿Sólo venimos a este mundo a comer y descomer? Yo creo que no, somos más mucho más y si el propósito de todo está en dirigirnos hacia algo: el arquitecto a  hacer una casa, el albañil a edificarla, el zapatero hacer un zapato y el fontanero a hacer la instalación de lo que sea, pues porqué la vida no va a tener propósito. Es de cajón y de sentido común. De simple raciocinio, pero eso ya será el de otro artículo sobre la vida. Esa acepción que tan importante es.

                                                                                                                      Ray Niebla