Editorial agosto 2019 Jesús Pérez Marqués

Editorial agosto 2019

Jesús Pérez Marqués

 

 

Si las pautas que nos han traído hasta aquí son las normales impuestas, los resultados en la evidencia de lo que son y de quienes dictan las normas y las cambian con tanta facilidad nos adentra en los errores que no hemos sido capaces de ver, esconder, o imponer como norma dentro de las distintas sociedades en la evolución del respeto, la igualdad y la convivencia.

La democracia, sistema entre los sistemas para repartir igualdad se destruye cada día en las justicias y las injusticias de aquellos que toman el poder como paraíso y lo adaptan a sus propias banalidades y similitudes aumentando las normas ya establecidas y siguiendo en la misma dirección común donde las reglas son partidistas en beneficios personales, satisfacción de propios instintos y no del conjunto que debería respetar pasando por encima de la propia constitución.

Puede que fuera de lo preestablecido en los sistemas democráticos el proceder arrastre fuerza, desconocimiento y represión y mucho más de lo mismo de lo que conocemos, motivo por el que la humanidad encuentra nuevas tendencias sociales donde poder reclamar justicia de las formas más inesperadas ni pensadas.
Formas de reivindicar los mínimos derechos de convivencia que la propia naturaleza reclama continuamente y que apenas prestamos atención.

Todo sigue encasillado al poder de la materia, sistemas, leyes, políticos, religiones y economía. Y aun con todo y con eso se utiliza los medios de poder para crear perturbación en lo básico donde las reglas y las normas cambian según país, región autonomía o ayuntamiento, al antojo del cargo de turno y con la ironía del bien común en la mayoría de los casos.

No es normal, no es normal, no es normal, Claro que no es normal exponer sentido común donde los sentidos están encarcelados a normas preestablecidas que en muchos casos son necesarias pero que en otros o en la mayoría solo defienden intereses de unos pocos y a veces hasta de uno solo porque ya está dentro del sistema y si está dentro, qué más da lo que haga.

Por encima o por debajo la causa y efecto siempre da la vuelta a la tortilla. En un mundo redondo, donde andamos torcidos en lo plano querer mantener el equilibrio es sumamente complicado porque lo normal nos lleva al desequilibrio y la marginación.
No es normal, ya lo sé que no es normal, pero te has parado a pensar en lo que es o debería ser normal…

 

Un día de estos, si un día de estos volveré a repetir las pérdidas y las ausencias de los valores que se han ido, de los sentidos que hemos dejado de sentir, de las sensaciones que ya hemos olvidado por consumismo del dolor.

 

Jesús Pérez Marqués