Editorial diciembre 2019 Jesús Pérez Marqués

Editorial diciembre 2019

 

Jesús Pérez Marqués

 

 

Durante tanto tiempo escribiendo editoriales he expuesto tantas formas en las formas de ver la actualidad desde otros ángulos que me cuesta hacer exposiciones de acontecimientos que son y han sido, y que forman parte de todo un recorrido que nos invita a la reflexión, cuando en verdad los problemas creados emergentes de la nueva sociedad tan apenas nos deja reflexionar sobre nada.

En todo caso, exponer, discrepar, consolidar lo inmediato que se va y nos deja el mal sabor de boca al no estar de acuerdo en lo que se ha ido en lo que esta o lo que vendrá.

No es la primera vez que expongo que la democracia “demonio en gracia” no es la forma más concluyente para salir a espacios verdaderamente justos y libres, porque las carencias de los hombres nos implica y nos enreda en continuas tentaciones, proposiciones, o necesidades que nos obligan a escuchar los otros yo que no queremos oír, pero que al estar en gracia pueden ejercer sobre nosotros alguna que otra mala pasada donde el después, en la regla de tres, es para todos igual sin importar, sitio estado o posición.

Lo bueno de lo malo de la democracia, es que en su propia rueda, en su propia constancia de girar y girar, sobre códigos layes e intereses continuos, hace que cambien las cosas en cortos periodos de tiempo y lo que ayer estaba arriba hoy esta abajo y a la inversa.

Lo absorbe, todo, lo consume todo, y lo tritura con una facilidad que sorprende hasta los propios creadores de las reglas.

De todas formas y en una línea muy personal del compromiso como norma para escribir sobre lo que ayer hubiese escrito, o lo que mañana a última hora tendría que haber escrito si no hubiese tomado la decisión de hacerlo en este momento.

Una cosa tan sencilla y a la vez tan complicada porque así como va pasando el mes, los diferentes acontecimientos desvían su atención a la hora de querer exponer la actualidad, aunque la actualidad hace tiempo que se repite y por lo tanto debería entrar en el juego de repetir o huir de los espacios que nos tienen acostumbrados.

A la hora de escribir me cuesta el interpretar los lenguajes que de forma inconsciente aparecen para realzar los compromisos adquiridos y a la vez alejados por despecho.

La malformación de las palabras me hace dudar sobre la forma y el por qué hablar con el mismo lenguaje y con la misma forma donde lo sencillo se convierte en falso o vulgar por su asiduidad en los contenidos que ya hemos dejado de creer, astucia sobre las astucias, para hacer caso omiso a cualquier información por muy importante y seria que pueda ser.

Camino de la esperanza los rumores dicen que ya hemos llegado al fondo, rumores dicen que el fondo está por llegar…
Y yo entre el desconsuelo y las dudas me subo a un sueño y me dejo llevar, quien sabe si el mismo sueño es ya la salida al no permanecer en la estancia.

Tal vez y durante todo el trascurso de estos días haya sido los espacios que deseamos para mañana los que más nos beneficien dentro de las pocas salidas que nos dan y por ello en el fondo ayer hoy o mañana lo que verdaderamente quería exponer es simplemente que lo que ha sido y es, ya lo sabes y eso no beneficia en nada si se permanece y no se crea la ilusión de nuestra propia voluntad hacia lo que deseamos o queremos como realidad.

Puede parecer un lenguaje complicado pero a su vez tan sencillo y practico si lo supiésemos aplicar, el después sería parte del presente ahuyentando la continua provocación, sencillo en la práctica o en los consejos ajenos y complicado y obsceno desde la necesidad.

En los excesos siempre se debe de dejar una salida, sin salida es impredecible lo que puede suceder… La reflexión es necesaria desde cualquier posición o auto control que se pueda creer poseer.

El mañana el día a día que precede al de hoy, sin apenas darnos cuenta todo pasa y sobre pasa nuestra propio entendimiento de la realidad.

Y la realidad, nos deja la huellas y las marcas tatuadas en el sufrimiento de no haber encontrado la forma de ser más felices, y de aquellos que deberían hacerlo por nosotros que para eso han tomado la posición de un cargo y han sido incapaces de encontrar nuestro bienestar interior y exterior.

FELIZ NAVIDAD

PROSPERO 2019

Jesús Pérez Marqués