José Luis Perales publica su nuevo álbum «Mirándote a los ojos»

José Luis Perales publica su nuevo álbum "Mirándote a los ojos" 

Lo muy conocido y lo no tan conocido de José Luis Perales, el cantautor de habla hispana más cantado, más interpretado, más traducido del planeta.

Cantautor, sí, compositor de letra y música, despertador de melodías dormidas, novelista, escultor… El artesano maestro de la sencillez esculpe sus canciones en el silencio de su refugio conquense; un silencio que sólo interrumpen una brisa repentina y la hojarasca inquieta y revoltosa o una bandada pasajera de golondrinas o la mera presencia de los árboles. José Luis Perales, su guitarra y el otoño alrededor: el momento de sus canciones.

Desde “Mis Canciones”, su primer disco publicado en 1973, José Luis Perales ha compuesto más de medio millar y ahora presenta 35 de ellas en este compendio de tres discos, regrabadas bajo la supervisión, producción y arreglos de su hijo Pablo, una responsabilidad que ya asumió con los dos álbumes anteriores “Calle Soledad” y “Calma” y que ahora ha realizado con escrupuloso respeto y admiración por las grabaciones originales que grandes productores y arreglistas como Rafael Trabucchelli, Juan Márquez u Óscar Gómez registraron en su día. Perales, cantautor, como Cecilia, como Jackson Browne, como Quique González, como Mari Trini, como Carole King, como Serrat, como Donovan, como Sting, como Bob Dylan.

Ahora somos realmente, enteramente, dueños de la obra de Perales, de lo que nos proponemos hacer”, nos dice Pablo Perales orgulloso de haber hecho las cosas como han querido. Y tanto. Pablo ha contado en Madrid o en Los Ángeles con grandísimos músicos españoles, hispanos o estadounidenses. Entre los primeros, el clarinetista Paquito D’Rivera, el pianista Pepe Rivero, el armonicista Antonio Serrano o el trompetista Manuel Machado; y entre los últimos los guitarristas George Doering (Neil Diamond, Barbra Streissand, José Feliciano) y Dean Parks (Bob Dylan, Marvin Gaye, Michael Bublé, Crosby & Nash), el teclista Matt Rollings (Billy Joel, Mark Knopfler, Willie Nelson) o el saxofonista Tom Scott (The Blues Brothers, Joni Mitchell, Carole King).

 

Mirándote a los ojos consta de tres discos, cada uno con su propia denominación: “Recuerdos” reúne quince de entre sus mayores éxitos; “Retratos” incluye diez temas escritos para otros o versionados por otros artistas y “Melodías perdidas” suma diez canciones especialmente queridas, especiales para su autor, aunque no hayan sido las más populares. Se completa la entrega con una película documental, “Algo nuevo que contarte”, donde descubrimos al cantautor castellano charlando como nunca hizo delante de una cámara en la sala de billar de su casa o en el jardín de su refugio de Castejón, su pueblo natal donde figuran censados 155 habitantes de los mil cien que vivían cuando Perales nació en 1945. Ahí es donde el cantautor conecta con sus raíces, con su esencia, su identidad sin contaminantes, donde reposa el viejo órgano que alegraba el bar de la Tía Ángela.

Pablo ha traído la obra de su padre a 2020, a la viveza sonora del presente, aunque buscando en cada disco la sonoridad que mejor se adaptaba al repertorio. Así, nos volvemos a enamorar de sus éxitos de siempre, en “Recuerdos”, donde ha procurado una “mezcla añeja”, según sus propias palabras, reorganizando cuerdas y metales, imprimiéndoles mayor intensidad a los originales “que estaban muy bien hechos.... todo en su sitio”. Escuchamos “Y Cómo Es Él”, “Celos de Mi Guitarra”, “Un Velero Llamado Libertad” o “Te Quiero” y subimos el volumen para no perder detalle, nos sumergimos en la voz amorosa, ligeramente más grave, de un Perales que canta más confiado que nunca y la magia original de estos éxitos engrandece ante nuestros oídos y nuestro ánimo.

“Retratos” son canciones que Perales escribió y otros grabaron. Compuestas a medida cual sastre. Raphael (“Frente al espejo”), Jeannette (“Por qué te vas”), Isabel Pantoja (“Buenos días tristeza”), Rocío Jurado (“Qué no daría yo”), Mocedades (“Le llamaban loca”), Miguel Bosé (“Creo en ti”) …   Aquí se ha plasmado un tratamiento diferente y distante del ya grabado. Así “Celos” que Daniela Romo cantó entre otros, suena más desenfadada, más divertida. “Creo en ti”, que firmaron en su día Perales y Miguel Bosé, suena a ritmo country con un acordeón melancólico de fondo y unos coros que evocan las mejores armonías de Simon & Garfunkel o Crosby, Stills & Nash. Es decir, llevada a otro lugar en tono, estilo y compás. Como “Buenos días, tristeza”, tan lejana de la que Isabel Pantoja grabó o “Ven a mí otra vez”, también para La Pantoja que aquí se revoluciona con un sonido “hippie” de la California de los años setenta. Y la guinda, “Por qué te vas”, que nos sorprende moviéndonos con el swing que provoca la guitarra a lo Django Reinhardt. Perales se siente cómodo, dichoso, interpretando estas canciones, haciéndolas definitivamente suyas, retornándolas a la voz de su amo.

Me empeño, como siempre en encontrar la melodía que hay dormida

no sé bien, en qué lugar.

En “Melodías perdidas” el cantautor Perales se quita una espinita en cada una de las diez melodías favoritas y se emociona cuando habla de canciones como “Recuerdo un tren” que cuenta el momento crucial en su vida, el viaje para estudiar en Sevilla...

...recuerdo un tren camino de Sevilla y aquella despedida en el andén y recuerdo, recuerdo una sonrisa un adiós y un cuídate y unos bolsillos llenos de niñez...

Los músicos han sabido acompañar a Perales y él escucha a los músicos a la espera de que le sorprendan. No desaprovecha el elenco de maestros, el privilegio de contar con algunos de los mejores músicos que existen actualmente. Como Pablo Perales afirma con satisfacción: “Hemos logrado ampliar, dar la visión global, la más completa de la obra de José Luis”. Y todo aquí suena sutil, orgánico, sin alardes. No hay reverberación alguna en la voz. “Qué no daría yo” con tenues arreglos aflamencados nos remonta los orígenes en Castejón cuando el padre de José Luis cantaba flamenco emulando a Juanito Valderrama. Y en “Así te quiero yo” la armónica de Antonio Serrano y el piano de Pepe Rivero acompañan la voz casi susurrante de un Perales más intimista, más Perales que nunca. Es un momento cumbre de estas melodías preferidas, de estos tesoros ocultos.

¿Qué se puede añadir a estas alturas de la grandeza artística de José Luis Perales, de sus millones de discos vendidos en el mundo durante cinco décadas, con más de cien discos de oro y de platino hasta la fecha? Más allá de los premios, las innumerables versiones habidas y por haber en idiomas diversos: inglés, francés alemán, italiano, ruso, griego, chino, japonés, árabe... Perales sienta cátedra de su pureza, del arte de la sencillez. Quienes lo descubrieron y amaron en su día, lo amarán aún más.

Redaccion.Primacia.