MALASAÑA 32 CRÍTICA DE CINE POR: ÀNGEL MARTÍNEZ

 MALASAÑA 32

 

Género:       Terror

Año:            2020

Duración:    100 minutos

País:            ESPAÑA

Director:      Albert Pintó

Guión:         Ramón Campos, Gema R. Neira, Salvador S. Molina,                                            David Orea

Intérpretes:  Begoña Vargas, Iván Marcos, Bea Segura, Sergio Castellanos,                     José Luis de Madariaga, Iván Renedo, Javier Botet,                                   María Ballesteros, Rosa Álvarez, Concha Velasco

Música:       Lucas Peire, Frank Montasell

Productora: Warner Bros. España

 

 

 

MALASAÑA 32

CRÍTICA DE CINE POR: ÀNGEL MARTÍNEZ

Aunque como sociedad cinéfila, nos vanagloriamos de apoyar el séptimo arte patrio, nada más lejos de la realidad, seguimos siendo esa sociedad envidiosa, al otro extremo del chovinismo, donde lo extranjero es por sistema mejor.

De acuerdo que Malasaña 32, no va a formar parte del cine de culto íbero, pero insinuar o afirmar que es una parodia de Verónica (Paco Plaza), es desacertado y pueril.

El género de terror, o de susto, atrae a ingentes cantidades de público, del más variopinto perfil, no es raro encontrar adolescentes que quieren sentirse adultos, mezclados con adultos, que quieren sentirse adolescentes.

La historia se desarrolla en los años 70, en una de tantas, tantísimas familias que abandonaron su pueblo, para sobrevivir en Madrid, y poblaron los extrarradios de la gran ciudad. Barrios donde todos se conocían, y le daban un tono rural, como si siguiesen en su comarca. A esa adaptación familiar, si encima se le añaden voces e imágenes del más allá, se convierten en infiernos mundanos, ligados a una hipoteca y a sus nuevos empleos.

La primera mitad de la película es fascinante, con una presentación y un nudo de manual, pero a partir de los cuarenta minutos, zozobra hasta casi naufragar, al dejarse llevar por formalismos de género. Es eso que dicen de las películas de terror, que los primeros minutos en forma de tráiler, todo encaja en un feng-shui fílmico, pero a medida que avanza la trama hacia el clímax, perdemos atención en los detalles.

Habían puesto el listón muy alto, a Albert Pintó tras la dirección de la  original Matar a Dios, con Caye Casas, y es cierto que Malasaña 32, no tiene el mismo punch, pero de ahí a sentenciar que es una película de segunda, media un trecho.

Si hay algo que no encaja, es la aparición de médiums, al estilo de  Amityville, parece que se olvida que no está en los USA, y que está en el castizo barrio de Malasaña. Otra de las grandes diferencias de bulto, es compararla con Poltergeist, aunque compartan pelotitas o peonzas que giran solas.

Mi puntuación es de 3 ★★★(sobre ★★★★★ 5)

Àngel Martinez