THE CONNECTED Secret Documentary DOCUMENTAL SECRETO/CONECTADOS Jesús Pérez Marqués


 

A veces se me olvida que primacía es una revista con más o menos audiencia o seguidores o lectores virtuales y que como tal, después de más de treinta años no deja de ser un medio de comunicación oficial que pese a tener su propia línea o editorial y alejarse todo lo que puede de lo programado diario o mensual, hay una realidad actual, una Pandemia Global que está asolando al planeta y eso nosotros no lo podemos negar ni dejar de sufrir en nuestras propias carnes y no hablo solo de mí, sino de todos los que hacemos que primacía este presente y que pese a la incertidumbres  y vivencias personales aportan su granito de arena para que siga siendo una realidad.

Fieles a nuestra trayectoria queremos seguir viendo todo en positivo sabiendo que gobiernos, políticos, empresarios, multinacionales, médicos, químicos, laboratorios, intelectuales, abogados, jueces, periodistas y un largo etc. que todo el mundo en general o la mayoría, está pensando en la forma de encontrar una solución global a este problema tan grave y tan inesperado.

Y eso no es que nos deje más tranquilos, pero al menos sabemos que están y que por primera vez gracias a la evolución de las nuevas tecnologías, podemos estar más conectados unos con otros y la realidad más cruel, es que la mayoría de las mentes del mundo por no decir todas estamos conectados a un pensamiento mundial El Covid 19.

Entender el por qué nos ha tocado a nosotros vivirlo es la prueba que debemos asumir de forma personal cada uno de nosotros.

Como reflexión diría que cada segundo que pasa en este planeta, en ese mismo instante, alguien está feliz, alguien se muere o viene al mundo, alguien llora y alguien ríe, quien rebosan de salud y los que siempre están padeciendo enfermedades, los que están de vacaciones y los que no las han tenido nunca, los que se resignan, los que protestan, los que viven con lo que tienen, los que quieren lo de los demás, los que no se conforman con nada, los que tienen todo y los que no tienen absolutamente nada.

Pero a todos ellos incluyéndome a mí, se nos ha concedido el privilegio de la vida y eso tiene un valor mayor, mucho mayor del que nadie nos podemos imaginar pese a todas las incertidumbres y penumbras que podamos padecer, porque si en estos momentos estamos conectados con la frecuencia del Covid 19 y estamos saliendo adelante, que sería o será si encontramos la frecuencia de la luz, o del amor, y le diéramos el cobijo suficiente para cambiarlo todo.

 

Si he de escribir, en presente, aquí y ahora, debería mantener el equilibrio con la verdad, aunque sea diferente y como ayer deje los espacios peores para el después y utilice el ahora para los mejores, no quiero entrar en la necesidad de la restauración continua de la verdad, adaptada a cada tiempo venidero y manejada al antojo de quienes les interesa que sea así.

Es lo mismo de siempre solo la posición de dónde quieres ir y no puedes llegar, de cuan menos espacios habiten las mentes no tendrán opción a buscar otras salidas.

U otras formas de entender la vida que esparcida en millones de millones de verdades incluyendo la nuestra, no acaba de darnos los espacios necesarios para ser más personas, más humanos, más conscientes del momento que nos ha tocado vivir.

Un proceso de vida desconocido a todo lo anterior que hemos vivido, una verdad diferente que aleja a las otras verdades y que en este caso el propio acoso y proceso de la vida que nos arrastran a lo peor que se puede encontrar el hombre, a las dudas del futuro, la incertidumbre del mañana en la propia evolución del hoy.

La verdad es más cruel que la mentira, porque en la mentira dejamos una laguna, un espacio que no nos incumbe y nos da igual si no nos afecta en lo personal más inmediato.

La verdad de tener una verdad como dogma y de golpe romperse o desaparecer por otra puede crear un desequilibrio emocional difícil de restaurar. Pero aun así tampoco somos conscientes de la otra vedad que desconocemos y si podríamos asumirla como tal. Ya que el peso de la verdad es mucho, muchísimos más pesado de lo que uno se puede imaginar. Y siempre encontramos la última verdad que aleja a todas las demás y nos hace ver la nueva realidad.

Al final todos vivimos con nuestra verdad, que nos hace más fuertes, o más débiles, más propensos o vulnerables y a través de esa verdad seguimos las reglas para entender la vida y vivirla a nuestra manera para sobrevivir el día a día.

Aun cuando todo y todos tengamos la razón y se convierta en mentira o mera filosofía.

Este documental, ha sido montado durante todo el mes de agosto, sus imágenes y fotografías han sido hechas en pleno periodo de pandemia denominada Covid 19 en Barcelona, España.

Podrían haber sido grabadas en cualquier otra parte del mundo, sus contenidos son la muestra de la vida en la propia vida y lugar donde podemos vivir recreándonos de ella. Un espacio o una forma de aportar nuestro grano de arena, nuestra semilla para el fruto venidero.

Jesús Pérez Marques