Editorial octubre 2020 Jesús Pérez Marqués

 

Editorial octubre 2020

Jesús Pérez Marqués

 

Me cuesta escribir con el Covid 19 como pandemia mundial que provoca tanto desorden emocional, y crea continuamente un cambio de hábitos costumbres y forma de hacer y entender lo que está sucediendo, que se ha convertido en legislar, legislar, legislar.

Pero he de reconocer que, ya que he decidido tomar las riendas y dar mi opinión o posición sobre el tema en el compromiso del momento y la responsabilidad de asumirlo he de enfrentarme a la realidad actual y utilizar un poco de sentido común, dirección o ética que no me lleve o nos lleve a la continua decadencia que nos está arrastrando al vacío o al precipicio, que aún es peor.

Un momento en el que una simple opinión puede desencadenar tormentas por doquier, y que una simple palabra mal interpretada o vista desde otro punto de vista, o la vista del contrario que ahora todo vale, nos puede hacer reos de una inquisición mediática donde la agresión supera a la razón y nos arrastra al enfrentamiento continuo.

Creo sinceramente que no es el momento adecuado para seguir esa dirección y que esa dirección solo puede servir para confundir y empeorar la situación que por sí sola ya está bastante complicada.

Que la educación y la cultura han de ser sinónimo de respeto para expresar o exponer los diferentes retos que la vida no ha puesto delante y no slogan publicitario para la venta de un producto, que en la mayoría de casos son contrarios a la propia razón de ser y cohabitar juntos.

Una cadena de acontecimientos continuos cambiantes en las formas para deformar más lo que ya estaba deformado, un incendio provocado o un desastre mayor.

Y sigo exponiendo mi opinión esa no es la dirección. Pero que importa una opinión ante una pandemia que ha desbordado todo y a todos en lo inesperado y en lo provocado, en lo justo o lo injusto de su razón de ser. En el daño o el beneficio que provoca las acciones mundiales a la hora de legislar.

O si dejar a cuatro o cinco generaciones venideras endeudadas, por los errores de antes y el Covid 19 de ahora, podrán superarlo nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos que aún están por nacer.

No, no quiero ser pesimista, porque detrás de cada tormenta sale el sol, y la vida sigue, y las historias y los cuentos se cuentan y los hijos de la pandemia están aquí y ellos serán los que escriban los renglones siguientes, pero sigo pensando que esta no es la dirección.

Y si me preguntas por ella te diré, que, si miras la vida de frente, si realmente tienes en cuenta la situación, solo tú puedes empezar los cambios que den sentido y razón, llamando a las cosas por su nombre empezando por él y terminando en el yo.

 

Jesús Pérez Marqués