NUNCA, CASI NUNCA, A VECES,SIEMPRE. CRÍTICA DE CINE POR: ÀNGEL MARTÍNEZ

NUNCA, CASI NUNCA,                                     A VECES,SIEMPRE                                         (Never Rarely Sometimes Always)

     

 

Género:        Dramático

Año:              2020

Duración:     101 minutos

País:               USA

Director:       Eliza Hittman

Guión:           Eliza Hittman

Música:         Julia Holter

Fotografía:    Hélène Louvart

Productora:  BBC Films, Cinereach, Mutressa Movies,                                                   PASTEL, Rooftop Films, Tango Entertainment

Intérpretes: Sidney Flanigan, Talia Ryder, Théodore Pellerin, Ryan Eggold, Sharon Van Etten, Drew Seltzer, Lester Greene, Kim Rios Lin, Luz Ozuna, Brett Puglisi, Aurora Richards, April Szykeruk, Alana Barrett-Adkins, Michael Erik, Guy A. Fortt, Rose Elizabeth Richards, Deepti Menon, Carolina Espiro

 


NUNCA, CASI NUNCA,                                     

A VECES,SIEMPRE                       

CRÍTICA DE CINE POR: ÀNGEL MARTÍNEZ

Eliza Hittman, no ha enterrado a la adolescente que fue en su día. Sus personajes son siempre una mezcla de alter-ego, salpicados por la visión de un adulto. Por suerte para el público, no pretenden sus películas, insuflarnos moralinas hasta asfixiarnos, de hastío e hipocresía.

Lejos de ello, nos ofrece una vez más en su tercera película, el perfil de una adolescente, como ya hiciera en “Beach Rats” 2017  y

en “It Felt Like Love”2013, con problemas de adaptación, que se manifiestan con el paso de los años, cuando abandonan el nido los chavales y comprueban que el bosque es aún más peligroso, que lo que les habían advertido sus padres. Los lobos acechan, y en el refugio sólo hay culebras. En ese contexto cohabita la narrativa de Hittman, en la de equilibrar la sensatez juvenil, con la desmesura de la edad adulta.

 

 

 

 

Otro de sus signos de identificación, es que sus personajes, se suelen sentir atraídos hacia hombres mayores y vergonzosamente menos adultos que los niños de monopatín y piruleta gigante.

La misma realizadora es la autora de sus guiones, huyendo de antiguos paradigmas hollywodianos, en los que el guionista es un ser pueril y atormentado, un director frustrado, que no conseguía financiación para sus propias películas, y acababa vendiendo sus proyectos, a gordos especuladores, que lo destriparán hasta que prime la rentabilidad, y sus rechonchos dedos, con olor a puro habano, cuenten los fajos de billetes.

Yo siempre he defendido que si el director, no es el mismo que el guionista, la película es menos coherente, y totalmente impersonal.

E el tema que nos ocupa hoy, Nunca, Casi Nunca, a Veces, Siempre,     su último trabajo, sigue con su senda de pensamiento, y nos presenta a una chica de Pennsylvania, que trabaja de cajera en un supermercado, se queda embarazada y decide abortar. El dilema de abortar o tenerlo, donde hombres en su mayoría, en una sociedad tan falsa como la nuestra, censuran el derecho de toda mujer, y resulta muy difícil y peligroso, ser libre.

La protagonista se llama Autumn y junto a su amiga y prima Skylar, cogen un autobús en dirección a la gran manzana, a Nueva York. En el avanzado estado de su embarazo, las posibilidades de interrumpirlo son cada vez menos, y acuden a una clínica especializada. Su plan es ir. Más allá de anotar el nombre y dirección de la clínica y comprar dos billetes de bus, su planificación la ponen en manos del destino, otro rasgo característico de la juventud, la ignorancia del peligro, ya que siempre estuvieron acobijados bajo las impermeables alas de sus papas.

Nunca, Casi Nunca, a Veces, Siempre, no abusa de la fotografía, gracias a diós, o a su diosa y creadora Eliza. Cuando una película no tiene demasiado fundamento, la empapan en fotografía, dopada de Photoshop hasta las trancas, y eso hace que a veces se desoriente el público, y crea que está en una tienda de souvenirs de la Costa Brava, mirando postales.

Hay quien opina, que tanta sobriedad en un film, pretende ser un falso documental, pero yo creo que la artimaña y la sobre-especie, nos supone una indigestión, igual que una comida, con tanto sabor (industrial por su puesto) que no sabemos si hemos comido carne, pescado o tofu. Eliza Hittman, no está en esa onda, aguanta con estoicismo los ataques caníbales a su forma de dirigir y escribir, por parte de los gigantes productores, que poco a poco y a la fuerza, se van convenciendo, de que no la pueden amilanar, y que por muchos  trolls i boots, que contraten, la opinión del respetable, del público, se entiende, prevalece.

Recomiendo ir a disfrutar de esta excelente película.

 

Mi puntuación es de 5    (sobre  5)

Àngel Martinez