Editorial febrero 2021 Jesús Pérez Marqués

 

Editorial febrero 2021

Jesús Pérez Marqués

 

La verdad que este mes de enero con la propia cuesta de enero, la pandemia, la vacuna y las intensas nevadas provocadas por la borrasca filomena y la alarma de restricciones y nuevos confinamientos, había tomado la decisión de hacer algo distinto en la línea de nuestra editorial POR NO ESCRIBIR DE OTRA COSA y LAS DOS CABEZAS que en si eran, son el reflejo del distanciamiento hacia otra dirección donde el exceso de presión y las mil maneras distintas de legislar al mismo tiempo nos lleva a no encontrar salidas, o querer salir de todo como sea.

Y en ese espacio ambiguo del ayer y del hoy me preguntaba por qué escribí la SÉPTIMA PUERTA encontrándome en un momento totalmente favorable económicamente y el sentido que hoy puede tener o tiene o ha tenido en estos momentos de pandemia global y los trastornos físicos, psíquicos y económicos que se están produciendo en todo el mundo.

Y una frase encontrada en el facebok del Librero de Gutemberg me animo a escribir “quien no te quiere oír no te escucha ni siquiera si gritas. / Quien te quiere entender, te entiende incluso si no hablas”

(Quien no te quiere oír, aunque grites no te oirá, y siendo así, no es así, respondí.)

Porque todo está encaminado a los distintos lenguajes, los que están, los que han estado y los que llegaran, por que por mucho que uno quiera exponer una idea o un pensamiento acertado o equivocado, si ha nacido de la verdad es lo de menos. La recepción la comprensión, o el momento de entenderlo o encontrarlo es personal y en el ciclo exacto que debe ser. Y no se puede adelantar o retrasar lo establecido ni el momento ni la forma ni a través de quien ha de llegar para reconocer nuestra propia verdad, si es que esta predestinada para que la sepamos o no, si vamos a estar preparados o no. Y si al encontrarla nos va a beneficiar o perjudicar a nosotros mismos y a nuestro entorno.

También enjuiciable en lo que los perjuicios son y para qué son o el verdadero fin que han de cumplir.

Escribir en la séptima puerta me hizo traspasar el umbral de las verdades que sometidas a estancias y tiempos degeneran los sentidos que los intereses solo quieren llevar en una dirección, olvidando todas las demás que por sí solas cohabitan en espacios individuales y por tanto más vulnerables o frágiles.

Entender las razones de los porqués, es un sacrilegio para los moradores de estancias herméticas. Si las enseñanzas de ayer ya no sirven, las de hoy nos llevan hacia otra dirección, y las de mañana están por llegar, solo queda una salida, una única salida ser fieles a nuestra propia verdad.

Cuando llegue el momento quien tenga que encontrar el edén prometido y la salida la encontrara.

Mientras me aferro a las otras verdades que fueron verdades y estuvieron en mí.

 

LA SÉPTIMA PUERTA

CAPÍTULO I

 

Hoy, mañana, o tal vez ayer era cuando tenía que haber escrito. Cuando quiero no puedo, cuando puedo no me dejan, cuando me dejan no me encuentro…; dios que lío, y eso que todavía no he empezado a pensar bien lo que quiero decirles a unos y a otros. Para empezar, yo no sé nada, pero lo que se, es la más fiel y firme verdad del momento que vivo y eso debe de tenerse en cuenta en todo ser humano este en el peldaño que ese de la evolución.

Ser o No ser, esa es la cuestión. ¿Tú lo eres…? Tal vez si tuvieses los medios, la osadía, la voluntad, la fe, la constancia, y las ganas de vivir suficientes en este espacio del planeta tierra, en el hoy, del hoy, y de tu mañana cuando leas esto si esto lo lees en un mañana y todavía no te han dicho el porqué de esto… Habría un motivo para entender que las palabras solo son la forma de llegar a tu pensamiento y tu pensamiento está rodeado de palabras propias y ajenas, motivo suficiente para tener en cuenta, primero tus palabras, o mis palabras, segundo, tus pensamientos o mis pensamientos, tercero y si hay alguien más, y si están los que pueden, y si están los que les dejan, y si están los que quieren.

Si esto fuese así, donde estás tú, si estas y si habitas este espacio compartido, o lo habitamos, o permiten o se permite que algunos lo habiten, donde estás tú cuando el espacio lo ocupa otro, y el otro que hace sin el espacio propio de él.

Sigo o me paro, dios, que lío, es para volverse loco. De esto ya había hablado de otra forma, en otro sentido, buscaba y encontraba en el yo, la formula propia, que sirviese a los demás en su camino para con mi propio camino.

Más yo que fui, soy y sabe Dios donde anduve o andaré, o me dejara andar, o tal vez solo repito lo que ya ande.

Es un mero sueño, una ilusión de este proceso tuyo y mío, o de los dos, que en este caso es tan solo mío, y yo lo debo seguir.

No esperes encontrar más de lo que puedas ver, porque no te van a permitir ver más de lo que tu estés dispuesto y preparado para aceptar.

Y si añadiera un poco de corazón en estas notas hablando del amor que abre las puertas de la mente hasta el punto oscuro de una verdad que no permita ver más allá de la propia razón del ser humano.

Pero eso ahora no es del corazón por que los intrusos habitan mi morada y quieren saber y llegar al lugar donde habita la paz y los sueños, la fe y la verdad, el edén prometido, la razón de vivir, el porqué de cada momento y la elección del camino a seguir.

Y eso ni yo, que ironía, ni ellos, ni tú, lo puedes saber hasta que no llegue el momento.

Ahora no, esta vez, es mi camino y el de unos pocos, o tal vez me equivoque y el mundo este ansioso por salir a la luz, y la luz rebosar ante él para que los ciegos, vean, los sordos oigan y los perdidos encuentren el camino que les ara andar, (Todo llega) cuando la propia voluntad sea sincera con la voluntad propia de quien lo desea.

 

(7º día 11 de junio del 2003 queda pendiente de acabar, o continuar en este capítulo)

 

Jesús Pérez Marqués